
La epidemia de ébola, la más grave desde la identificación del virus en África central en 1976, comenzó en diciembre de 2013 en Guinea
Tras cumplir 42 días sin la aparición de ningún nuevo caso de ébola en Liberia, ha sido declarada «libre» del virus. Sin embargo Médicos Sin Fronteras ha señalado que esta situación «no debería llevar a la complacencia, debido al riesgo de contagio a través de la frontera». Las vecinas Guinea y Sierra Leona continúan siendo zonas afectadas por el virus.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud más de 11.000 personas han muerto de ébola en Liberia, Guinea y Sierra Leona desde el comienzo del brote en diciembre de 2013. Casi la mitad de estas muertes se han producido en Liberia, donde el brote alcanzó su peor momento entre agosto y octubre.
El país se dirigía hacia el anhelado objetivo «cero casos» cuando el virus asesino le hizo una última afrenta, con la primera contaminación registrada en cerca de un mes, el pasado 20 de marzo.
Se trataba de una mujer de 44 años probablemente contaminada tras mantener relaciones con su pareja, un superviviente del Ébola; en los últimos meses, varios análisis han revelado que el esperma contaminado puede subsistir más allá del periodo de incubación de 21 días, a veces incluso seis meses.
El país ha debido enfrentarse a momentos verdaderamente críticos: el hospital de Médicos Sin Fronteras abierto en agosto con 120 camas en Monrovia, la capital, tuvo que duplicar su capacidad, convirtiéndose en el mayor centro jamás construido.
En octubre, la situación era tan desesperada que las autoridades sanitarias dictaron una consigna única para todos los cuerpos de personas fallecidas, fuera cual fuera la causa de la muerte: «¡Quemadlos todos!» ya que los cadáveres son los principales vectores de propagación del virus.
Poco antes, frente a las numerosas críticas, sobre todo de MSF, ante la falta de respuesta de la comunidad internacional, Estados Unidos envió 2.800 militares a la región, esencialmente a Liberia, para tratar de contener la enfermedad.
Aunque la ayuda llegó tardíamente, después del pico de la enfermedad, ejerció un efecto psicológico, «cambiando totalmente la moral de la gente y el gobierno», recuerda David Nabarro, coordinador de la ONU para la lucha contra el Ébola.
«En el espacio de pocas semanas a principios de octubre, prácticamente todos los países adoptaron otro modo de vida, reduciendo el riesgo de contaminación», explica.
La epidemia de ébola, la más grave desde la identificación del virus en África central en 1976, comenzó en diciembre de 2013 en Guinea, antes de propagarse por Liberia y Sierra Leona, dejando 4.700 muertos solo en Liberia, y más de 11.000 en África occidental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

