
El líder de Podemos, Pablo Iglesia, finalizaba ayer su alocución en la Asamblea de Podemos con una cita de Marx: “El cielo no se toma por consenso, se toma por asalto”
La frase se las trae y deja entrever a las claras las actitudes revolucionarias de este partido y su líder.
Su propuesta por un modelo comunista de sociedad, es la apuesta por un fracaso seguro en las libertades, en lo social y económico. Algo que ya ha quedado acreditado largamente en la Historia. Pero lo que nadie puede negarles es que transmiten esperanza a una parte de la ciudadanía, harta y profundamente descontenta con el actual sistema político bipartidista y su gestión de la crisis económica.
Sin embargo, lo que realmente aterroriza de Podemos a los actuales dirigentes del PP y PSOE, no son algunas de sus propuestas económicas , como el impago de la deuda española, legalizar las «okupaciones» con la despenalización del uso de viviendas abandonadas, nacionalización de empresas , delimitar el origen real de la deuda del estado español y de sus beneficiarios o revisar la financiación pública de los partidos políticos y de sus fundaciones.
Lo que aterroriza sobre manera al bipartidismo imperante es que Podemos encendiera las luces para que todos los españoles se enteren de cómo se han enriquecido la casta política que viene detentando el poder y que pudieran acabar con los privilegios de los últimos decenios, siempre gracias al dinero público y a la sufrida ciudadanía a la que tienen asfixiada.
En cualquier caso, sabemos muy bien a dónde llevarían los planteamientos políticos de Podemos, a la ruina económica más absoluta, un laicismo agresivo y siempre a una dictadura, y falta de libertad.
La desastrosa y corrupta gestión de los principales partidos y sindicatos nos ha llevado a una situación de crisis, disgusto generalizado y de odio a la clase política, eso es indudable.
Hace falta una regeneración en profundidad del sistema político. Pero impulsar a un grupo totalitario, sectario y con ideas que ya han demostrado en el pasado y en la actualidad en países como Cuba o como la rica Venezuela no es la solución.
Es necesario un debate nacional, una Justicia independiente y leyes con graves condenas a la corrupción, especialmente de la clase política. Nuevos políticos limpios. Pero nunca el Totalitarismo.
Directora NI

Se empieza ofreciendo todo para el pueblo y por el pueblo y se acaba imponiendole todo el pueblo para beneficio del partido… Y dentro del partido se empieza muy democráticamente en forma asamblearia, y al final se acaba mandando a Ramón Mercader a matar a Trosky para conseguir consolidar la hegemonía de un líder ya convertido en tirano.
La historia está ahí no se inventa nada, sólo hace falta tener memoria y no dejarse engañar.