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El adelanto electoral acelera las licitaciones antes del 29-N y amenaza con retrasar los grandes contratos
La convocatoria de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre abre un periodo de incertidumbre sobre el futuro de numerosas políticas públicas, inversiones y proyectos todavía pendientes. Entre las principales dudas para las empresas se encuentra qué ocurrirá con los contratos públicos que ya están en marcha y con las licitaciones que las administraciones tienen previsto publicar durante los próximos meses.
Sin embargo, el adelanto electoral no supone la paralización de la contratación pública. Desde licitaciones.io, plataforma tecnológica especializada en el análisis y monitorización de la contratación pública, afirman que las administraciones pueden continuar publicando pliegos, evaluando ofertas, adjudicando contratos y ejecutando los ya formalizados. Además, hasta la celebración de las elecciones, el Gobierno conserva sus competencias y solo pasa a estar en funciones después de los comicios, conforme a la Constitución y a la Ley del Gobierno.
“Las administraciones pueden seguir publicando pliegos y adjudicando contratos con normalidad, y las licitaciones que ya están abiertas mantienen sus plazos. No esperamos un parón, sino un cambio de ritmo, con una posible aceleración antes de las elecciones y más cautela posteriormente en los grandes proyectos estatales”, explica Ignacio Huertas, cofundador de Licitaciones.io.
Algunas adjudicaciones podrían retrasarse
Las licitaciones ya publicadas continuarán, con carácter general, su tramitación habitual, pues la llegada de un nuevo Gobierno no constituye, por sí sola, una causa suficiente para cancelar un procedimiento. La Ley de Contratos del Sector Público, cuya versión consolidada fue actualizada en abril de 2026, continúa siendo el marco regulador de los procedimientos de contratación de las administraciones.
“Una licitación publicada sigue siendo una oportunidad real. Cancelarla es jurídicamente difícil y un cambio de Gobierno, por sí solo, no basta” afirma Huertas, quien apunta que, lo que sí puede ocurrir es que algunas adjudicaciones se retrasen, especialmente las de mayor importe o relevancia estratégica que dependan de altos cargos susceptibles de ser sustituidos.
Un Gobierno en funciones también puede licitar
Después de las elecciones, el Ejecutivo pasará a estar en funciones hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno. Durante ese periodo podrá mantener la contratación recurrente de servicios, suministros, mantenimiento y renovación de contratos que finalicen, al formar parte de la gestión ordinaria de la Administración.
También podrá autorizar grandes contratos si se consideran parte del despacho ordinario o si existen razones de urgencia o interés general. “Los servicios públicos tienen que seguir funcionando, los contratos vencen y las administraciones necesitan mantener sus suministros. El límite aparece en aquellas decisiones que puedan fijar una nueva orientación política o comprometer de forma relevante al futuro Gobierno”, apunta el cofundador de licitaciones.io.
No habrá un parón, pero sí puede cambiar el ritmo
Los antecedentes muestran que la actividad contractual no se detiene durante un periodo electoral. De acuerdo con el análisis de Licitaciones.io, entre agosto y noviembre de 2023, con el Gobierno en funciones, el número de licitaciones estatales se mantuvo en niveles similares a los del ejercicio anterior. La variación osciló entre un descenso del 6%, según la Plataforma de Contratación del Sector Público, y un aumento del 4%, de acuerdo con los anuncios del diario oficial de la Unión Europea.
Antes de las elecciones del 23 de julio de 2023 sí se produjo una aceleración de la actividad. Entre la convocatoria y la jornada electoral, la obra pública licitada por el Estado se duplicó con creces frente al mismo periodo del año anterior. Posteriormente, con el Gobierno en funciones, su importe se moderó entre un 15% y un 20%, según los datos analizados por la compañía.
“No esperamos una desaparición de las oportunidades, sino una redistribución de los tiempos. Puede haber administraciones que aceleren expedientes ya preparados antes de las elecciones y grandes adjudicaciones estatales que se demoren posteriormente hasta que se clarifiquen las prioridades del próximo Gobierno”, añade Ignacio Huertas.
Comunidades y ayuntamientos mantendrán su actividad
Al tratarse de elecciones generales, la contratación de comunidades autónomas y ayuntamientos no queda afectada directamente por el calendario electoral. Entre enero y agosto de 2026, ambas administraciones concentraron siete de cada diez euros licitados en obra pública en España, según el análisis de licitaciones.io.
Esta circunstancia permite a las empresas reducir su exposición a posibles retrasos estatales mediante la diversificación territorial. La experiencia de anteriores procesos electorales demuestra que los descensos de actividad tienden a concentrarse en la administración que se renueva.
“Las elecciones son estatales, no autonómicas ni municipales. Las comunidades y las entidades locales seguirán licitando y representan una parte fundamental del mercado público. Para las empresas, diversificar hacia estas administraciones será especialmente importante durante los próximos meses”, destaca el experto.
Desde la plataforma tecnológica recomiendan a las empresas mantener su estrategia de contratación pública, aunque reforzando la vigilancia sobre los calendarios y posibles cambios administrativos. “No es el momento de retirarse del mercado público, sino de vigilarlo más de cerca. Las empresas que detecten antes los cambios de calendario y sigan las prioridades del futuro Gobierno estarán mejor posicionadas cuando se reactiven las grandes inversiones”, concluye Huertas.

