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Una celebración para aprender que lo común también importa

Una celebración para aprender que lo común también importa

A menudo se habla de lo que las nuevas generaciones reciben del mundo adulto: incertidumbre, tensión social o debates cada vez más polarizados. La celebración del Día de la Hispanidad en Highlands School Sevilla plantea la pregunta desde otro lugar: qué ocurre cuando los alumnos reciben, en cambio, una experiencia de encuentro.

El 89,8% de los españoles considera que los conflictos sociales están aumentando, según el CIS. Frente a esa percepción, la comunidad educativa del colegio ha reunido a distintas generaciones en torno a una vivencia que no pretende ocultar las diferencias, sino enseñar a habitarlas desde el respeto, la escucha y la gratitud.

“Los alumnos no necesitan que les expliquemos que la sociedad es compleja; lo perciben. Lo que necesitan es experimentar que también existen espacios donde las personas se encuentran, se escuchan y se reconocen. Esa experiencia les da referencias para construir su propio futuro”, señala Valeria Harrington, directora de Educación de Colegios RC España.

Lo que se transmite cuando varias generaciones se encuentran

El valor de esta celebración no se reduce a recordar una fecha. Su fuerza está en que permite a los alumnos comprobar que forman parte de una cadena de personas, historias y cuidados. Los abuelos aportan perspectiva; las familias, vínculos; los educadores, una mirada formativa; y los alumnos, la posibilidad de convertir todo ello en una forma nueva de estar en el mundo.
La memoria, entendida así, no mira hacia atrás con nostalgia. Mira hacia adelante. Ayuda a los jóvenes a preguntarse qué tipo de sociedad quieren contribuir a construir y les recuerda que, antes que las opiniones enfrentadas, hay personas concretas, relaciones y una vida común que merece ser atendida.

La escuela como espacio para ensayar otra sociedad

La celebración no ofrece una receta para los problemas del país. Ofrece algo anterior: la posibilidad de practicar la convivencia en un entorno protegido, con tiempo para escuchar y con referentes de distintas generaciones. La escuela se convierte así en un lugar donde los alumnos pueden ensayar la sociedad que desean habitar.

La Ley 18/1987 vincula el 12 de octubre a una historia común construida desde la pluralidad cultural y política de España. En Highlands School Sevilla, esa idea toma forma en una experiencia sencilla: reconocer que la unidad no se hereda sin más; se aprende, se cuida y se renueva.

Tras la celebración, el mensaje de los alumnos queda fuera del colegio: en un tiempo de enfrentamientos constantes, educar para el encuentro es una de las formas más importantes de preparar el futuro.

A menudo se habla de lo que las nuevas generaciones reciben del mundo adulto: incertidumbre, tensión social o debates cada vez más polarizados. La celebración del Día de la Hispanidad en Highlands School Sevilla plantea la pregunta desde otro lugar: qué ocurre cuando los alumnos reciben, en cambio, una experiencia de encuentro.
El 89,8% de los españoles considera que los conflictos sociales están aumentando, según el CIS. Frente a esa percepción, la comunidad educativa del colegio ha reunido a distintas generaciones en torno a una vivencia que no pretende ocultar las diferencias, sino enseñar a habitarlas desde el respeto, la escucha y la gratitud.

“Los alumnos no necesitan que les expliquemos que la sociedad es compleja; lo perciben. Lo que necesitan es experimentar que también existen espacios donde las personas se encuentran, se escuchan y se reconocen. Esa experiencia les da referencias para construir su propio futuro”, señala Valeria Harrington, directora de Educación de Colegios RC España.

Lo que se transmite cuando varias generaciones se encuentran

El valor de esta celebración no se reduce a recordar una fecha. Su fuerza está en que permite a los alumnos comprobar que forman parte de una cadena de personas, historias y cuidados. Los abuelos aportan perspectiva; las familias, vínculos; los educadores, una mirada formativa; y los alumnos, la posibilidad de convertir todo ello en una forma nueva de estar en el mundo.

La memoria, entendida así, no mira hacia atrás con nostalgia. Mira hacia adelante. Ayuda a los jóvenes a preguntarse qué tipo de sociedad quieren contribuir a construir y les recuerda que, antes que las opiniones enfrentadas, hay personas concretas, relaciones y una vida común que merece ser atendida.

La escuela como espacio para ensayar otra sociedad

La celebración no ofrece una receta para los problemas del país. Ofrece algo anterior: la posibilidad de practicar la convivencia en un entorno protegido, con tiempo para escuchar y con referentes de distintas generaciones. La escuela se convierte así en un lugar donde los alumnos pueden ensayar la sociedad que desean habitar.

La Ley 18/1987 vincula el 12 de octubre a una historia común construida desde la pluralidad cultural y política de España. En Highlands School Sevilla, esa idea toma forma en una experiencia sencilla: reconocer que la unidad no se hereda sin más; se aprende, se cuida y se renueva.

Tras la celebración, el mensaje de los alumnos queda fuera del colegio: en un tiempo de enfrentamientos constantes, educar para el encuentro es una de las formas más importantes de preparar el futuro.

Colegios RC

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