NAVARRA INFORMACIÓN
El Euríbor cierra marzo en el 2,56% y apunta al 2,7% en los próximos meses
El euríbor ha repuntado con fuerza en las últimas semanas coincidiendo con la inestabilidad generada por la guerra en Irán, que ha devuelto la volatilidad a los mercados. El índice ha cerrado marzo con una media cercana al 2,55%, su mayor subida mensual desde 2022, más de tres décimas respecto a febrero
El euríbor ha dado un giro de timón en las últimas semanas coincidiendo con el estallido del conflicto en Irán a finales de febrero, un movimiento que ha devuelto la volatilidad a los mercados y que ya se deja notar en el bolsillo de los hipotecados. El índice ha cerrado marzo con una media del 2,551%, su mayor subida mensual desde 2022, tras escalar más de tres décimas respecto a febrero. Desde RN Tu Solución Hipotecaria (RNTSH), su consejero delegado, Ricardo Gulias, advierte de que el indicador podría seguir tensionándose en el corto plazo, con niveles que podrían incluso superar el 2,7% si persiste la incertidumbre.
El experto recuerda que antes del estallido del conflicto la media se situaba en torno al 2,30%, mientras que el cierre de 2025 fue del 2,39%, lo que evidencia el brusco cambio de tendencia en apenas unas semanas. “Veníamos de un contexto de bajada y ahora estamos en un escenario donde el mercado se anticipa a los movimientos del Banco Central Europeo, en un entorno de máxima incertidumbre”, añade.
El paralelismo con episodios anteriores es claro. Durante la guerra en Ucrania, el euríbor llegó a alcanzar el 3,5% en marzo de 2024, impulsado por el repunte de la inflación energética. Ahora, el patrón se repite. “Las guerras, y especialmente aquellas con impacto directo en el petróleo, influyen de forma natural en el comportamiento del euríbor. La destrucción de infraestructuras energéticas o las tensiones sobre el crudo acaban trasladándose al precio de todos los productos”, subraya Gulias.
Sin bajadas a la vista
Este contexto complica el escenario para los próximos meses. Aunque el mercado descuenta que el Banco Central Europeo mantendrá una postura prudente, la evolución de la inflación será clave. “Si la inflación se dispara, el BCE tendrá que reaccionar. En ese caso, no podemos descartar que el euríbor supere el 2,7% en los próximos meses”, apunta el consejero delegado de la compañía decana en intermediación financiera a nivel hipotecario, quien insiste en que, por ahora, no se esperan bajadas en el corto plazo.
El impacto en las economías domésticas ya es tangible, aunque por el momento contenido. Para una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años, la subida se traduce en unos nueve euros más al mes con los niveles actuales. “No es un incremento elevado si lo comparamos con el shock de 2023 y 2024, cuando las subidas fueron mucho más agresivas, pero rompe la tendencia a la baja que veníamos viendo”, explica Gulias. En términos anuales, las estimaciones sitúan el encarecimiento entre 160 y más de 300 euros, dependiendo de la periodicidad de revisión.
Aun así, desde RN Tu Solución Hipotecaria llaman a la prudencia antes de hablar de un cambio estructural. “Estamos ante un susto puntual más que ante un cambio de tendencia de largo plazo. Todo va a depender de cómo evolucione el conflicto”, sostiene el experto. En este sentido, recuerda que el euríbor es especialmente sensible a factores externos y a las expectativas del mercado, lo que amplifica su volatilidad en escenarios de incertidumbre.
El encarecimiento podría introducir cierto efecto corrector
Donde sí se empiezan a ver movimientos más claros es en la oferta hipotecaria. La banca ha reaccionado rápidamente al nuevo entorno, encareciendo tanto los tipos fijos como los mixtos. “Las hipotecas que estaban por debajo del 2% TIN ya empiezan a situarse por encima, con subidas medias de unos 0,25 puntos. Las entidades no quieren asumir riesgos en un contexto tan incierto”, señala Gulias.
Este endurecimiento de las condiciones financieras llega en un momento especialmente delicado para el mercado inmobiliario, marcado por la escasez de oferta y la presión de la demanda. “Estamos en la tormenta perfecta, no hay vivienda disponible, los precios están desbocados y muchos compradores se ven obligados a acceder al mercado ante la falta de alquiler”, describe.
Sin embargo, el encarecimiento del crédito podría introducir cierto efecto corrector. “Un enfriamiento del mercado puede ser positivo. Que los precios se moderen o que las subidas sean menores es algo sano para el sector”, afirma Gulias, quien considera que estas tensiones podrían contribuir a equilibrar un mercado que venía recalentado tras años de tipos bajos.
Con todo, el experto insiste en que el origen de este ajuste no es el deseable. “Lo ideal sería que esta moderación viniera por un aumento de la oferta o por políticas de vivienda más eficaces, no por una guerra que impacta directamente en la energía y en el coste de vida de las familias”, concluye.

