Este 5 de enero se cumplió el nonagésimo aniversario del fallecimiento un grande, Don Ramón María del Valle-Inclán. Él, junto con el Premio Nobel Camilo José Cela, doña Emilia Pardo Bazán, don Wenceslao Fernández Florez, doña Rosalía de Castro o don Álvaro Cunqueiro conforman el podio de Galicia en las letras. He de añadir que, si Valle Inclán escribió sobre Navarra en su Sonata de Invierno, un estellés como mi hermano Juan Ramón se alzó con el Premio Xacobeo en su primera edición.
Hoy en día, sin embargo, se promociona a Antonio Rodríguez «Castelao»; no se les acerca ni como pluma ni como persona. Incitó a golpear a quien hablara español e insultó a Extremadura, donde fue trasladado (era profesor auxiliar de dibujo) acusado de participar en el golpe de estado que PSOE y separatistas dieron contra la II República. Como cargo político defendió que Galicia, Cataluña y Vascongadas eran naciones diferentes de España.
Por el contrario, la universalidad española de don Ramón María, su capacidad de innovación y su manera de contar lo que su ojo crítico percibía, no tiene nada que ver con la del militante nacionalista, cuyo Frente Popular asesinó a otro grande del 98 muy relacionado con Estella, don Ramiro de Maeztu.
Seguro que Valle Inclán cuando cuidaba su viñedo gallego no pensaba en el 90 aniversario de su óbito. En cambio yo hubiera deseado su conmemoración para que, quien aun no la halla disfrutado, conozca su gran obra.
Jesús Javier Corpas Mauleón

