Hoy 16 de diciembre, la Iglesia celebra la fiesta de San David, Rey y Profeta, y Santa Adelaida, emperatriz
Dios eligió a David como rey de Israel ( siglo X a. C.) mientras pastorea las ovejas, siendo el más pequeño de los hijos de Jesé: Dios no mira la apariencia sino el corazón del hombre. Guerrero y poeta, fue un gran pecador pero reconoció sus culpas y pidió perdón. De su estirpe nace Jesús.
Santa Adelaida, nació en 931 en Orbe, Suiza. Hija de Rodolfo II, Rey de Borgoña. Se casó con Otón el Grande, emperador alemán del Sacro Romano Imperio. Reina por un periodo el Imperio a nombre del sobrino menor de edad Otón III.
trabajó incansablemente por la promoción de los más pobres, por construir iglesias y monasterios, financiar misioneros y solventar la vida religiosa. En la parte final de su vida vivió como monja -aunque nunca profesó como tal-, dedicada a la oración y la vida espiritual. Retirada a un monasterio benedictino, muere en 999.
