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Del rey (ex-mérito) abajo, (casi) todos, un “valiente” y un nuevo aniversario.

 

Por una serie de razones que no vienen al caso, termino de escribir mi reflexión semanal en el último día de la resaca constitucional, antaño, Día de la Madre, que no acabo de entender por qué fue trasladado al primer domingo de mayo. Como no entiendo muy bien otras tantas cosas de esta Iglesia postconciliar, que tampoco vienen al caso hoy.

Analizando algunos de los acontecimientos de esta semana, desde el mensaje que Juan Carlos I dedica supuestamente a los jóvenes –creo que a los no tanto también–, que la Casa Real califica como inoportuno e innecesario –desgraciadamente, no ha sido lo único de su vida que merece esos adjetivos–, a la espiral creciente de la enrevesada trama de corrupción que rodea al presimiente y a su entorno familiar y político, me acordé de la tragicomedia de Francisco de Rojas Zorrilla, “Del rey abajo, ninguno”, que leí cuando cursaba Literatura en 6º de Bachillerato, si no recuerdo mal, y que parafraseo en el título, suavizado con ese (casi) para que alguna rara avis en la política actual no se enfade.

Empezando por lo primero, que en cualquier caso considero extemporáneo, transcribo íntegro el citado mensaje real, al que se le podrían hacer desde mi punto de vista algunas observaciones que voy a ir intercalando en el texto y reduzco para no cansar demasiado al lector: “Quiero dejar un breve mensaje para los jóvenes españoles. Sobre todo, para todos los que no conocéis la historia de España –habría que preguntarle por qué, hoy, la gran mayoría de jóvenes ni conoce ni les interesa la Historia de España, después de unos planes de educación manifiestamente mejorables en los últimos cincuenta años, que fueron de malo a peor y que tras la trágica llegada de José Luis Rodríguez Zapatero por Atocha, en 2004, dieron lugar a la reaparición de las dos Españas–. Quiero que sepáis que vuestros padres –dependiendo de la edad de esos jóvenes, muchos padres ya son producto de esa degeneración educativa (cultural y social) de la que no se puede esperar demasiado–, vuestros abuelos –del suyo, Alfonso XIII, mejor no hablar mucho–, y muchos españoles (antes) unidos, conseguimos hacer una transición ejemplar –tal vez fuera ejemplar la intención de algunos de los que la impulsaron, especialmente de los vencedores de la Guerra Civil, pero la realidad actual deja más que en el aire esa “ejemplaridad”, empezando por la del propio autor del mensaje–, dar un cambio –“Cuando nos vayamos, no va a conocer España ni la madre que la parió”, se dice que dijo Alfonso Guerraa este país, en unas circunstancias muy complejas, en las que todos tuvimos que esforzarnos y arriesgar, pero con la generosidad y el esfuerzo de todos –sobre todo del bolsillo de los sufridos españoles, en los que, también supuestamente, “La soberanía nacional reside…”, según el Artículo 1.2 de la Carta Magna que usted sancionó–, logramos que este país sea lo que hoy es –la vigésimo… no sé cuanta potencia industrial del mundo, cuando se la encontró la novena; con una deuda desorbitada y el mayor paro de la Comunidad Europea y uno de los mayores de la OCDE, así como con uno de los sistemas impositivos más altos, mínimos cuando usted llegó–. He realizado este esfuerzo de escribir mis memorias –que, casualmente, se publicaron en España el jueves, justo dos días después del mensaje, sin duda una buena operación de marketing–, con la idea de que vuestros padres puedan recordar momentos históricos –los que tenemos cierta edad, tal vez, aunque no todos desde la citada fecha del 11-M de 2004, sobre la que debemos seguir sin estar “preparados para saber la verdad” (el juez Gómez Bermúdez dixit)– y que vosotros podáis conocer la historia reciente de nuestro país –¿incluidos los prolegómenos de su llegada a la Jefatura del Estado, la reunión del Club Bilderberg en abril de 1968  en Quebec y esas conversaciones, hoy desclasificadas, entre el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger y su emisario Manuel Prado y Colón de Carvajal entre 1973 y 1975?–, sin distorsiones interesadas –no como las de las leyes de Memoria Histórica y Democrática, debió añadir, puro “desinterés”, pero parece que no le vino bien hacerlo–, contado por alguien que vivió la transición en primera persona –¿cuenta la última voluntad en el lecho de muerte del que le cedió plenos poderes: “Alteza, le pido una sola cosa: mantenga la Unidad del país” y, sobre todo, cómo la “cumplió” desde el famoso “Café para todos” autonómico, que empezó a romper España?–. Donde ha habido acontecimientos que han marcado nuestro futuro y todo este legado que yo os he podido dejar –nada que ver con el que se dejó a sí mismo, tal vez por eso de que ‘la caridad bien entendida…’. La monarquía ha jugado un papel esencial en toda esta transición –¿desde la “no responsabilidad” que recogen los Artículos 56.3 y 64.2, por ejemplo–, una posición institucional y de relaciones en las que hemos conseguido conectar a España con el resto del mundo –a veces, hoy parece que sólo conectamos con repúblicas bananeras y el terrorismo palestino–. Os pido que apoyéis a mi hijo, el rey Felipe –¿qué pasó para que no se cumplieran las afirmaciones de “Sofi”, como la llama en sus memorias: “¿Abdicar? El rey no abdicará jamás… reinará hasta la muerte. Ni el rey está cansado ni el príncipe impaciente», en este duro trabajo que es unir a todos los españoles –habría que recordarle, entre otros, y exigir que los cumpla, los artículos 61.1, 62.h) y la correcta interpretación del 99.1 a 5– y que España siga siendo y jugando un papel tan relevante en el mundo –por eso no nos invitan ni de comparsa a las últimas reuniones sobre Ucrania y Oriente Próximo y nos colamos en las del G-20, al que no pertenece España–. Gracias por escucharme –de nada, pero explíquenos el origen de su patrimonio y el papel de Manuel Prado y Colón de Carvajal–. Un fuerte abrazo –otro de vuelta–.

Recomiendo la lectura del libro “Los planes del Club Bilderberg para España” de Cristina Martín Jiménez, publicado por Ediciones Martínez Roca-Editorial Planeta, reeditado en 2023. Y no tanto la de esa obra que con el título Reconciliación acaba de salir al mercado con las memorias (y desmemorias) del ex-mérito sobre las que este artículo de El Español hace un análisis  del que no estoy muy lejos.

Dicho lo anterior y procurando no extenderme demasiado, harían falta varios libros para recoger lo que se va sabiendo después de la entrada en prisión de su ex número dos y ministro plenipotenciario, José Luis Ábalos Meco –curioso, si no premonitorio su segundo apellido– y de su asesor Koldo García, que se despidieron de la libertad concediendo sendas entrevistas al director de Okdiario, Eduardo Inda, que va dosificando por entregas, y en las que dejaban algunas “perlas” que pueden oscurecer aún más el horizonte judicial de ese que ahora parece que “no los conocía en lo personal”, como le dijo a la periodista Gemma Nierga en RAC 1 con sus circunloquios de buen mentiroso: “Bueno… yo… en primer lugar… lo dije además recientemente… Una cosa es que… efectivamente…, tuviera una confianza política en él, que la tuve, no la niego, es evidente, y otra cosa es que, desde el punto de vista personal, era un gran desconocido para mí (bis), porque conocí unas facetas de su dimensión personal que fueron muy desconocidas para mí”. Eso, después de haber recorrido juntos media España en el famoso Peugeot que da nombre a la banda. Algo que el hijo de su ahora “desconocido”, Víctor Ábalos, dejaba en entredicho: «La cama de casa todavía está caliente de las veces que se ha quedado Pedro Sánchez allí a dormir, cuando hacían las campañas siendo cuatro locos”, después de contar que Santos Cerdán le ofreció a su padre un cheque en blanco “de parte de Pedro Sánchez” para comprar su silencio y que “el presidente lo llamaba 300 veces al día”, atribuyendo a Begoña Gómez la recomendación sobre el “desconocido” Ábalos: “echa a ese putero”. Y también que, Margarita Robles, ante la apetencia del susodicho de ocupar la cartera de Defensa al dejar Transportes, le encargó al CNI un informe que también acabó en la mesa presidencial. Buenos “amigos”, todos, en ese gabinete. Interesante también su insistencia en que la caída en desgracia de su padre permitió al clan ZapateroPepe Blanco volver a hacerse con el control del Partido Socialista –por su consultora ACENTO fundada con Alfonso Alonso (exministro con Rajoy) pasaron, entre otros, el recuperado antisanchista Antonio Hernando y el hijo de Esteban González Pons, incomprensiblemente recuperado, a mi juicio, por Alberto Núñez Feijoo para su ejecutiva –.

El que dijera, después de su traslado al banquillo del Grupo Mixto del Congreso y antes de comparecer en el del Tribunal Supremo, aquello de “Siento que me encuentro solo. Vengo solo en mi coche, no tengo secretaria, no tengo a nadie, detrás ni al lado. Me enfrento a todo el poder político, ¿quién me lo iba a decir? de una parte y de otra, y lo tengo que hacer solo”, se sentirá menos solo al compartir celda con “el mejor aizcolari del partido socialista”, como definía el Número Uno al celoso vigilante de las urnas de las primarias que ganó de aquella manera, del que ahora dice que estuvo con él “lo menos posible”, que no está muy claro lo que quiso decir, más allá de otro “cambio de opinión” para desviar el asunto. Mientras, su asesor Koldo dejaba caer en Okdiario otra bomba respecto a la presunta relación del CEO de Air Europa, Javier Hidalgo con la amadísima Begoña Gómez: “Lo único que puedo decir es que los Hidalgo comentaron que había que compensar el buen trato que había dado la señora Begoña. Y a la pregunta del periodista de ¿Compensar cómo? Respondía así: “Yo no sé cómo, exactamente, lo hicieron, pero las palabras que utilizaban ellos… empezaron hablando, si no me equivoco mal, de cien o doscientos mil euros, hasta decir, un millón”.

No tardó la nueva portavoz socialista, Montse Domínguez, en echar balones fuera con el mensaje de Producciones Moncloa que también decía su jefe supremo en una de sus entrevistas en medios catalanes: “No nos vamos a dejar chantajear por nadie y no vamos a perder ni un minuto más desmintiendo falsedades de alguien que dice que me ha dicho… Estamos hablando de un señor que hace 22 meses, 22 meses, dejó de ser miembro del Partido Socialista. Es el momento de la Justicia y la Justicia dirá”. Aunque, como el jefe, tampoco era muy precisa, ya que, si bien el expediente a Ábalos se abrió entonces, su expulsión del PSOE se produjo en junio pasado, hace apenas seis meses. Por su parte, el número uno hacía acto de contrición con Junts: ”Yo asumo los incumplimientos, asumo los retrasos que efectivamente ha criticado Junts per Cataluña. Siempre he dicho que la mano está tendida, que nuestra voluntad de negociación es inequívoca, que vamos a cumplir con los acuerdos que firmamos con Junts per Cataluña”. El mismo Pedro Sánchez que, en 2019, le decía al por entonces líder del PP esto otro: “Que la justicia española se cumpla, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. A ustedes, señor Casado, se les fugó Puigdemont, y yo me comprometo, hoy y aquí, a traerlo de vuelta a España y que rinda cuentas ante la Justicia española”. Parece que la nueva humillación de Felónez no convenció mucho al fugado, a juzgar por la respuesta de su portavoz en el Congreso, Miriam Nogueras: “El gobierno español ha incumplido la parte troncal de los acuerdos a los que habíamos llegado en la primera parte de la legislatura y no cumplir con Cataluña, ya lo hemos dicho reiteradamente, tiene consecuencias. Es por eso que el 27 de octubre anunciamos la ruptura, son los socialistas los que han bloqueado la legislatura con sus incumplimientos, son ellos los que tienen que decidir qué van a hacer a partir de ahora, son ellos los que han entrado en ese problema y son ellos los que tienen que salir de él”. Aunque, como decía una vieja canción de La Lupe , lo de ambos “es puro teatro”.

No da para mucho más, pero no quiero dejar de citar al menos lo que también fue un mantra socialista que sonaba en boca del ya citado Ábalos: «Soy feminista porque soy socialista, porque el compromiso con la igualdad entre hombres y mujeres forma parte del ADN de nuestro proyecto político, un proyecto para construir un país sin desigualdades, en el que las mujeres se sientan libres, vivas y seguras», y que también se ha llevado por delante al que iba a ser el tercer secretario de Organización nombrado por el desconocedor doctor Plagio cum Fraude en sustitución de Santos Cerdán. Me refiero al estrecho colaborador andaluz de María Jesús Montero, Paco Salazar, con el que cenaba poco después la portavoz ministerial Pilar Alegría, que ha arrastrado a su mano derecha en Moncloa, Antonio Hernández. ¿Suma y sigue?

Pero no hay problema, porque ya salió la Secretaría de Igualdad, Pilar Bernabé, para dejar claras las disculpas y propósito de la PSOE: “A las mujeres que no hayan sentido que se les había atendido, les pedimos perdón, les pedimos disculpas, pero sobre todo la certeza de que hay una comisión que está trabajando desde el principio –¿cuándo es el principio para ellos?–, que va a seguir haciéndolo”. Algo que no parece convencer del todo a Adriana Lastra, la que fuera defenestrada en su día como portavoz socialista en el Congreso por Santos Cerdán, precisamente por denunciar los comportamientos machistas de Ábalos: “En cuanto acaben los trabajos de ese comité antiacoso, lo que hay que hacer es, de manera inmediata, y entendiendo que estamos hablando de violencia contra las mujeres, ponerlo en conocimiento de fiscalía”. Pero Sánchez sabe que denunciarlo supondría abrir un nuevo caso judicial que no le apetece mucho por lo que de él se pudiera derivar. Veremos en qué acaba esta afición tan generalizada del que ya parece ser el PSexOE. Por cierto, que ha aparecido otro sorprendido personaje “desconocedor” también de Santos Cerdán, su mano derecha en la secretaría de Organización, Juanfran Serrano, que, en su comparecencia en la comisión de investigación del Senado, mostraba su “perplejidad”, como la de Sánchez con sus secretarios o la del propio Ábalos en su día, cuando se quedaba “ojiplático” con lo de Koldo: “Me siento en shock, triste, porque el Santos Cerdán que salía en el informe de la UCO no obedece al Santos Cerdán con el que yo trabajé, nunca vi en él un nivel de vida desproporcionado, a un superior nunca se le piden explicaciones, vaya, lo normal” y hasta la próxima. Y es que lo de la tarjeta de la Paqui, compradora compulsiva en El Corte Inglés y los enjuagues del socio de Servinabar no son para menos que un shock.

Se quedan fuera el “valiente” NO de la Radio Televisión Espantosa, Tele Pedro hoy, al festival de Eurovisión; el “idilio” de Donald Trump y Nicolás Maduro; la reunión más secreta que discreta con Marruecos; la sublimación percuciente del coronel jefe de la UCO, Rafael Yuste, al que quieren sustituir por una “coronela” más dócil y feminista; y el nombramiento –¿más de lo mismo? – de la nueva fiscal general del Estado, Teresa Peramato, de cuyo apellido, y dada la tendencia catalanista del presimiente, que no habla catalán en la intimidad, pero no anda lejos, hacía esta acertada broma un buen amigo, que le tomo prestada con su permiso: “Yo, por Pera, mato”, ya saben que así se pronuncia Pedro en catalán. Ya veremos si ejerce como FGE o como FPS, fiscal particular sanchista.

Termino mi larga reflexión tras el no menos largo fin de semana, con una breve referencia al nuevo aniversario del referéndum de la Constitución Española, en el que se abstuvieron o votaron no casi el 40% de los españoles llamados a las urnas, y la frase que dejaba al respecto el sábado Fernando de Paz, en una magnífica conferencia que daba en la jornada organizada por la Asociación Luz de Trento, con el título de “¿ESPAÑA DERROTADA? El triunfo político de ETA”. Intervenía bajo el epígrafe “Del nacimiento de ETA a la amnistía de 1977” y cerraba su brillante intervención con una frase que suscribo: “Casi lo único bueno de nuestra Constitución es que dejó un día de fiesta”, algo que puede parecer exagerado a muchos, pero que del análisis de la Carta Magna y de su puesta en acción durante sus casi cinco décadas de vida y vista la situación actual, no queda tan distante.

Antonio De la Torre,  licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión.

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