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De elecciones, sanciones, investigados, golpistas y jueces. Buen cóctel y un mal barman

 

Pasaron unas nuevas elecciones europeas que, como era previsible, demostraron el poco interés que despiertan en el electorado español cuando se celebran sin concurrir con otras llamadas a las urnas. Apenas un 49% de afluencia a las urnas dejó patente lo poco que le preocupa Europa a más de la mitad de los españoles mayores de 18 años. No quiero pensar lo que pueda ser en las próximas, si se celebran, cuando tengan acceso al voto los que se estrenen en 2029. No me voy a extender por tanto en algo de tan escaso interés, no digo que no tengan importancia en el contexto europeo actual, pero ese es otro tema para un análisis más profundo sobre el futuro del Viejo Continente, incierto cuando menos. Sí hay que decir que el Partido Popular fue el claro ganador, tras un ascenso de más del 14% y 10 escaños respecto a las anteriores, en 2019, y una diferencia de 700.000 votos y un 4% sobre el PSOE. Una diferencia de porcentaje que casi triplica la que el PP obtuvo sobre su ya enemigo político, que no rival, en las elecciones generales del 23-J del año pasado, el 1’4%, y una diferencia de 340.000 votos. Aunque la diferencia tan sólo de 2 escaños, 22 frente a 20, dio pie a la candidata socialista y todavía vicepresidente tercera del gobierno y ministra para la Transición Ecológica –nunca entendí qué comprende ese campo– y Reto Demográfico –ni tampoco que tienen que ver las dos competencias de ese ministerio–, Teresa Ribera, a decir que “Decían que nos sacarían una diferencia mucho mayor, luego han perdido”. Ni el fiel José Félix Tezanos, en su Centro de Invenciones Sánchez, que volvió a fallar en sus encuestas, podría superarlo. Aunque la no aparición en la noche del domingo electoral del psicópata autoritario Pedro Antonio “porque yo lo valgo”, en la tardía rueda de prensa sin preguntas que tuvo lugar en la calle de Ferraz, es un claro síntoma de qué lado estaba la derrota. Claramente, en la izquierda española, en la que pincharon SUMAR, las izquierdas nacionalistas y Podemos-IU, aunque el que las une no esté acabado, ni mucho menos, pero sí muy tocado, lo que lo hace aún más peligroso. Y no deja de ser muy preocupante que, pese a todos los frentes judiciales y políticos que tiene abiertos y por abrirse, un 30% del electorado español sigue votando a Sánchez.

Lo que no falló fue la también previsible y burda maniobra de retrasar la publicación en el BOE –no fuera a influir en las urnas– de la aberrante ley de amnistía, que vio la “sanción” real, doce días después de su aprobación –algo insólito– por la mitad más dos del poder legislativo que apoya o compra al ejecutivo por siete votos. Y no voy a ser yo, sin ser jurista, quien critique desde esa óptica la citada sanción en el BOE por parte de Felipe VI, en base a la literalidad del Artículo 91 de la Constitución Española: “El Rey sancionará, en el plazo de quince días, las leyes aprobadas por las Cortes Españolas…”. Si bien es cierto que las Cortes Españolas las conforman las dos Cámaras, el Congreso y el Senado y, esta última no la aprobó, pero el sistema da también para esto prevalencia a la Cámara Baja, cada día más baja, por cierto, al igual que para la votación del candidato propuesto para presidir el gobierno, de la que la Cámara Alta, cada día más insustancial, está excluida. Pero, desde la óptica del sentido común, me pregunto por qué es más importante ese artículo que, por ejemplo, el 1.1: “España se constituye en un Estado… de Derecho, que propugna como valores superiores… la justicia, la igualdad y…” o el 14: Los españoles son iguales ante la ley…”. Desde luego, ante la ley de amnistía, es evidente que se rompe el principio de igualdad. Tampoco el Artículo 2 sale bien parado con esta aberración: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española…”. Unidad que se resiente, si no se rompe, con los privilegios que esa ley concede a los vendedores de siete votos y, por efecto rebote, a otras autonomías también “singulares”, como mi “querida” viceprimera y ministra de Hacienda, Marisú “Choni” Montero se desdecía. La misma que hace muy poco decía ante las pretensiones de sus vendedores de siete votos que “lo que se haga en Cataluña, se va a hacer exactamente igual en el resto de territorios…”, cambiaba de opinión el jueves: “Las cuestiones singulares que tienen algunas comunidades autónomas, entre ellas Cataluña, tienen que tener un tratamiento especial”, o sea, más pasta. ¿Me puede aclarar la amenazante verdulera sevillana si es más singular el varias veces golpista Condado de Barcelona que mi querida Andalucía que, durante casi ocho siglos, fue el centro del mundo islámico? ¿Le parece poca ”singularidad”, señora (es un decir) Montero? Por no citar a Asturias o a La Rioja que, pese a ser otro nefasto invento autonómico, como Cantabria, Madrid o incluso Murcia, tiene el mismo derecho a no ser discriminada respecto a la “singular” Cataluña, cuyo hecho más destacable es volver a querer romper España.

Y en esa línea de la óptica desde el sentido común, ¿puede considerarse más importante el antes citado Artículo 91 que los que voy a citar ahora? Artículo 61.1: “El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución…”. Me cuestiono, seriamente, si sancionar una ley cuyo primer efecto es romper la Constitución puede entenderse como guardarla. Artículo 62.h: “Corresponde al Rey… El mando supremo de las Fuerzas Armadas…” que, junto con el Artículo 8: “Las Fuerzas Armadas… tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Creo que podría seguir enumerando artículos de la C. E. que se verían afectados por la aplicación de esta, insisto, aberrante ley de amnistía e impunidad para una minoría separatista y golpista, cuyos votos son indispensables para que el siniestro de la triada oscura se mantenga en La Moncloa y en el poder, principal y, yo diría, exclusivo objetivo del Felón del Falcon, Pedro I el Mentiroso.

Y remato mi análisis desde ese sentido común con el que procuro realizar mis reflexiones preguntándome donde está aquel Felipe VI que, el 3 de octubre de 2017, sorprendió gratamente a los españoles, con su duro, rotundo y magnífico discurso https://es.wikipedia.org/wiki/Discurso_del_3_de_octubre_de_2017 contra los golpistas porque “…Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla…”. Claro que tampoco tuve respuesta a la “singular” interpretación del Artículo 99.1 de la Carta Magna, proponiendo como candidato a presidir el gobierno al que se presentaba, sin justificación ante el Rey por su incomparecencia, con los posibles apoyos de los que eran destinatarios principales de aquel discurso que, lejos de arrepentirse y pedir perdón como primer paso para obtener el indulto, lo recibieron sin dejar de repetir desde entonces que “lo volveremos a hacer” y en eso están. Y esta abominable ley, sancionada por ¿Su Majestad?, podría convertirse, si el Tribunal de Justicia de la Unión Europea no lo impide, en el instrumento para cumplir su promesa, porque del Tribunal Constitucional de Cándido Conde Pumpido, colonizado ya, poco puede esperarse.

Eso, salvo que el insólito caso de un presidente del gobierno que tiene en los tribunales a su hermano y a su esposa, además de no pocos conflictos con sus socios no lo llevaran a un obligado adelanto electoral que sería lo que España necesita con urgencia. Su mujer escribía una carta al diario El Economista –la comunicación epistolar pega fuerte en esta familia– diciendo que no ha sacado ningún tipo de beneficio y su hermano anda con diligencias abiertas por un asunto “laboral” y de patrimonio con presumibles consecuencias fiscales, si no de otra índole. Por cierto que el juez Juan Carlos Peinado ha resuelto la sospechosa petición de la Fiscalía Europea, a través de un fiscal, Ignacio de Lucas, hermano de un exsenador del PSOE y próximo a la pareja de desecho Dolores Delgado y su heredero, Álvaro García Ortiz, de que se inhiba a su favor en el caso de Begoña Gómez. Pero sólo le va a ceder la parte que pueda afectar a los fondos europeos y se queda lo referente a la cátedra de la Complutense, los negocios con las empresas de Barrabés, etc., y mantiene la citación de Begoña Gómez, sobre la que pregunta a Moncloa, quién firmó el acuse de recibo de la citación judicial a la señora Gómez porque esa no es su firma. Por su parte, el presidente de la Sala del Supremo, Pablo Llarena, mantiene vigente la orden de detención nacional de los prófugos y los Fiscales del proceso del 1-O se han enfrentado a su fiscal general manteniendo que la amnistía es contraria a la ley, porque la malversación tuvo beneficio particular

Por su parte, su vicetercera, Yoli Cohete la Chulísima, dimitía como coordinadora de SUMAR, tras su fracaso europeo, uno más: “He decidido dejar mi cargo como coordinadora de SUMAR. Es necesario que haya un debate y con esta decisión abro el camino que, sin duda, debe ser colectivo, tanto en el seno de SUMAR como en las organizaciones que forman parte de la coalición de SUMAR” y cambiaba también de opinión –cunde el ejemplo del amado Lidl– en tercera persona: “Yolanda Díaz no se va, lo que ha hecho es política de la buena y es que cuando hay malos resultados electorales, en mi convicción política, en mi ética, hay que asumir responsabilidades. Y que la buena es esta, no me voy, me quedo dentro de SUMAR y ahora SUMAR va a dar un debate tranquilo, que arranca el jueves, y a esas gentes, además decirles que hacemos esto para ganar en las siguientes elecciones generales”.

Se le complica también en Cataluña el manido argumento de la reconciliación y la desinflamación tras la conformación de la mesa del parlamento, que ha elegido presidente a uno de los indultados de JUNTS, Josep Rull, gracias a dos votos al parecer no legales y ha relegado al PSC del inseguro Salvador Illa a una vicepresidencia segunda y gracias.

Todo eso nos está dejando a un Sánchez desencajado y herido, pero no muerto, en una huida hacia adelante que, como decía antes, lo convierte en más peligroso si cabe porque querrá morir matando. Y lo demostró en la última sesión de “des-control” al “des-gobierno”, en la que cual matón de discoteca amenazaba a la oposición, a los jueces y a la prensa “libre” (dentro de lo que cabe). Y, como desahogo se fue a su Radio TeleVisión Espantosa, con su no menos espantosa “periolista” de cabecera, Silvia Inchaurrondo para atacar a su obsesión madrileña y mentir de nuevo con que: “La máquina del fango, de la que vengo hablando desde hace tiempo, proviene de la comunidad de Madrid. Es decir, es que la máquina del fango tiene una sede social, y esa sede social es la comunidad de Madrid. Lo que tenemos que hacer es trasponer y hacer efectivo aquello que se ha aprobado en Bruselas, por cierto, también con el apoyo del Partido Popular, que es una ley de libertad de medios de comunicación donde, efectivamente, se habla de la transparencia y de la financiación. Y en efecto, eso, será un paquete que presente el próximo mes de julio”, para mejorar la «calidad democrática», dijo.

Seguirán los despropósitos y a ver si la oposición se entera de una vez con qué enemigo se la está jugando y no se dedican a pisarse entre ellos la manguera.

Antonio De la Torre,  licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión.

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