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Funcionarios del estado y manipulación política, ¿servidores públicos o privados?

Despertamos hoy con la polémica sobre el excesivo numero de funcionarios que pagamos en España y olvidamos lo importante: La calidad de esos servidores del estado. Y por ello me asaltan los recuerdos de mi experiencia. En TVE, la que en su día fue una televisión pública volcada en el interés del estado, y lo se de muy buena tinta porque yo estaba allí, muy cerca del centro del poder, pasó lo mismo que con el Ministerio del Interior, los funcionarios de sanidad o el colectivo público de profesores. Cuando llegó el PP en la primera legislatura de Aznar la decisión política fue apostar por todos y cada uno de sus funcionarios, sin hacer sangre por las ideologías políticas de cada uno.

En aquel Gabinete de Ministros, pensaron que los funcionarios deberían trabajar el bien común, independientemente de las ideas, subjetividades y autoéticas de cada uno. Pero se equivocaron, como en tantas otras cosas porque en España muchos funcionarios del estado, incluyendo a sus señorías los fiscales, solo atienden y hoy en día lo comprobamos a diario, a la llamada de su partido, de su gobierno, o su sindicato.

Pero aquella decisión de Aznar, que por cierto repitió el inefable Mariano Rajoy, no fue un falso «buenismo» como el que utilizó Zapatero para mandar su desastrosa ingeniería social. Recuérdenlo, el presidente, en aquel momento, sin mayoría absoluta, debía oír, y hacer caso, a la izquierda, representada por  IU y los sindicatos, que entonces contaban con auténtica credibilidad social. Y así, no debemos olvidar la famosa pinza contra el PSOE que realizaron PP e IU, una pinza que durante los últimos días del GAL era más que visible en las máquinas de café del Pirulí, epicentro de la televisión pública y verdadero hervidero de noticias, chismes y conspiraciones, como intuyo lo eran en cada centro ministerial y sindical.

Por eso me pareció cuando menos curioso que al igual que algunos bomberos catalanes no apagaran los incendios provocados por los golpistas en sus calles, los socialistas en su día, criticaran a popular Monago por presidir Extremadura con el apoyo de IU. Y que, por ejemplo el joven Escolar, uno de los gurus de la izquierda mediática escribiera sin el pudor del que hace gala continuamente, benditas y crematísticas directrices aparte, que hasta los funcionarios de derechas estaban contra Esperanza Aguirre en las  huelgas políticas de la educación. ¿Se acuerdan de las famosas mareas verdes y blancas decretadas por funcionarios pagados por el estado pero con clara voluntad de luchar en contra de sus vitales competencias en sanidad y enseñanza pública y, por sectarismo ideológico, a favor de unas concretas directrices políticas? Pues eso, blanco y en botella leche, y si es de cerveza, verde.

Es decir, para los progresistas que defienden los servicios públicos pero jamás usan transporte colectivo, como  aquel secretario de UGT de Madrid, existen profesores de izquierda y profesores de derechas, periodistas de izquierdas o del PSOE y periodistas de derechas, del PP  y  ahora también de VOX,  jueces de un lado y del otro y claro está, policías de un bando y policías del otro. Y lo peor es que tienen razón. En España no hay funcionarios de estado, hay Servidores públicos que trabajan para la ideología privada.

Y por ello el caso Faisán estalló, en cada titular y decisión judicial, dentro del Cuerpo de Funcionarios del Ministerio del Interior y dividió a los policías, como en la actualidad comienzan a estallar las directrices que ha movido en el damero de la sociedad española aquel general de la Guardia Civil al reconocer el esfuerzo de la Benemérita a las órdenes del gobierno de Sánchez para señalar a los que opinen en contra de la nueva autoridad del estado totalitario al mezclar sus intereses con el interés de España.

No nos extrañe por tanto,  la baja estofa de la manipulación grosera en esta nueva TVE dirigida hacia el infierno del gasto público, que en la actualidad vuelca sus esfuerzos, tecnología y creatividad, olvidando los preceptos básicos del periodismo, en defensa de un gobierno de coalición sectario,  y que no olvidemos, forma parte del legado que heredamos de Zapatero para la historia

En definitiva, y esencia, un círculo más del infierno de Dante que los funcionarios de la enseñanza recrearon con las huelgas en las comunidades que gobernó el PP, demostrando su fuerza y manipulación política, en contra de la preparación de nuestros hijos ante la sociedad que vivimos, o esos otros que hoy cuelgan sus sabanas blancas en los balcones para supuestamente apoyar la sanidad pública cuando en realidad siguen una concreta consigna política, y que realmente demuestran que la Educación, la Sanidad y Libertad en España es cosa de políticos y sindicalistas. Y así nos va, fracaso escolar, derrumbe social y fracaso económico. Una herencia envenenada que nos han legado los falsos funcionarios de estado a los que todos pagamos.

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE. Autor del libro “El reportaje para televisión un guiño a la noticia”, un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos.  La Paseata 

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