Hoy 9 de octubre la Iglesia celebra la fesividad de Abraham Patriarca, Santos Dionisio y compañeros mártires de París, entre otros
Abraham es el primer gran patriarca de Israel. En el siglo 19 A.C. emigró de Ur con Sara y su sobrino Lot hacia Canaán. Dios puso a prueba su fe y le pidió que sacrificara a su único hijo, Isaac. Cuando iba a sacrificar a Isaac, Dios lo detuvo y premió su fe con una gran descendencia. Dios sella un pacto con Abram y le cambia el nombre por Abraham, que significa «padre de multitudes».
Era un descendiente de Sem -uno de los tres hijos de Noé-, y vivía con su padre Téraj y toda su familia en Ur de los Caldeos, una ciudad en la Baja Mesopotamia, actual Irak. El relato de su gradual descubrimiento del único Dios verdadero y su amistad con Él da inicio a la historia de los Patriarcas de Israel, que abarca el periodo entre los siglos XIX y XVII a.C., y que narra el libro del Génesis. Abram logra liberar a sus parientes y recuperar sus bienes (Gn. 14,1-24). Dios está siempre con él y le confirma la promesa de darle una gran descendencia (Gn. 15,1-20.)
El patriarca terminará sus días a los 175 años en la tierra de Canaán. De Isaac e Ismael descienden, respectivamente, las estirpes de los judíos y los árabes.
Dionisio fue el primer obispo de París en el siglo III: allí le fue dedicada la Abadía de s. Dionisio. Por haber evangelizado la Galia junto con el diácono Rústico y el sacerdote Eleuterio, estos dos fueron decapitados. Dionisio llevó sus cabezas a París antes de ser martirizado él también.
