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¡Más perros, menos hijos!

 

Jamás hubiera pensado hacer esta reflexión escrita, a mis años, con mi formación tan específica en salud y siendo hijo de una familia tradicional agrícola, de pueblo, donde en mi casa con padre y hermanos cazadores, vivíamos con tres perros de caza -uno mío, Moro-, varios gatos, y animales de corral de todas o casi todas las especies comibles: conejos, patos, pavos, gallinas…y huevos calientes cogidos cada día… Tres caballerizas y una o dos vacas lecheras en momentos puntuales; así y todo, vivíamos siete personas de familia directa y dos ayudas femeninas que tanto nos querían a todos. Y con esta consideración no tengo más remedio que desahogarme viendo el panorama que nos rodea y como muestra un botón: “¡Nueve millones de perros frente a ocho millones de niños!” -En España-. ¿No creen que algo extraño está pasando? ¿Será culpa de nuestro gobierno, sin gobierno?

¡Algo tendrán que ver la falta, la desidia y las pocas ganas de dar respuestas políticas públicas a una familia que cada día aparece más desprotegida, olvidada, denostada y con una cultura más en contra que a favor! Y, eso cuela, penetra en el ambiente y se palpa creándonos una indefensión y haciéndonos más egoístas, más comodones, más individualistas, sin generar vínculos positivos y lo que es más grave el objetivo prioritario de nuestro sistema operativo cerebral del hipotálamo es -sin ninguna duda- la evolución de la especie, que implicaría la reproducción para transmitir los genes a las siguientes generaciones, de otra manera si no se procrea el sistema operativo cerebral se disfunciona, y la especie se va a pique…

¿Les parece normal que las estadísticas del año 2021 marcan cifras de 1,2 niños por mujer, siendo comparativamente de las más bajas de Europa? Se contaron más fallecimientos que nacimientos y eso no garantiza la reposición demográfica (INE), y según el mismo Instituto, las cifras para el año 2022 no son nada de optimistas, incluso se sospecha que inferiores al año pasado. Las causas son variadas y de múltiples ángulos, que este recuadro no me da para mucho más, pero sin caer en el reduccionismo, que siempre es peligroso; convendrán conmigo que una orientación política positiva sobre la familia, la maternidad y los hijos se hace cada vez más necesarias…y, no es lo que uno percibe a nivel de calle, de parejas jóvenes, donde la generosidad es tener hijos frente a una indolencia de no sujetarse a ellos, pues necesitamos viajar, ver mundos, disfrutar, a vivir que son dos días, y “los hijos no dan la felicidad”, por eso es más cómodo y fácil tener mascotas, que no hablan, ni gritan…y, se pueden dejar fácilmente sin cuidador, sin abuelos los días de vacaciones y puentes…¡Por supuesto, que cada uno debe decidir por lo que uno considere más ventajoso, solo faltaría! Pero, quiero reiterar que siendo usted libre, no oigo, ni percibo un discurso ideológico que favorezca y promueva la responsabilidad de tener hijos y propiciar así la garantía de sociedades estables, que evolucionan en una misma cultura y crean vínculos que se adaptan y crecen…

Por supuesto que la vida laboral no es fácil -cuando no se gestiona bien el trabajo y la crianza de hijos-cuya ley regula en muchos aspectos y ventajas; pero así y todo se hace más que imposible conciliar ambos servicios en un nivel de exigencia alto en las empresas y también en el sentir de las mujeres madres, lo que promueve ir dejando pasar el tiempo para buscar el momento oportuno de ser madre, el cual muchas veces se diluye en el estrés de vivir en un trabajo de alto nivel, que no te deja tiempo para ni siquiera plantearte serlo… Pasa el tiempo y cuando quise no pude, y ahora que tengo tiempo “no puedo”. Por eso entendemos -¡la casuística e infinita!-, que la respuesta debe darla el propio estado garantizando la maternidad, favoreciendo la familia, generando trabajo con una cierta estabilidad, para que dé alguna seguridad laboral, que les permita vivir con la motivación de traer un nuevo ser al mundo, porque la necesidad de reproducción es humana, natural, necesaria, aunque siga estando casi exclusivamente en manos de las madres, por mucho que colaboren los cónyuges.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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