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Boceto de semana

Navidad, fechas de familia, convertidas en un no se sabe qué convivencial por un bicho que ronda por ahí. Normas y más normas de convivencia, nueva economía, relaciones personales y familiares, nuevas leyes sin consenso, decretazos… Con coronavirus, todo es posible.

Y mientras, decidiendo si nos quedamos solos o acompañados en Navidad. Eso sí, para cumplir la distancia mínima y el número de personas, hay que tener una casa, por lo menos, como la de Moncloa. Y si quiero salir de Navarra, tengo que firmar una declaración de “responsabilidad”.

Lo peor, es el cambio cultural-religioso, de tradiciones y costumbres que se está produciendo en un claro individualismo pertinaz y persistente y en nosotros está que no sea así.

Sea como fuere, la semana ha reservado acontecimientos variados donde los haya.

En Navarra a “dos bandas”. Mientras Chivite se ha negado a negociar y pactar presupuestos con NA+, mayoritario en votos y escaños, a quien no se permitió gobernar, Esporrín en Pamplona los pacta y apoya. Paradoja del socialismo, aquí con unos y allá con otros porque, quien los firma, gobierna Navarra con, precisamente, aquellos que niegan a Pamplona y quieren que desaparezca Navarra como entidad diferenciada.

En cualquier caso, vaya aquí mi felicitación a Maya y Esporrín, si esto significa una luz en el camino para el futuro navarro.

Y en plena tramitación de la Ley Celáa con el fin de conseguir su paralización, volvía el clamor a las calles de España en un grito de urgencia y rechazo a esta Ley que nace sin consenso y con el mayor rechazo de familia, escuela, profesores, sindicatos y sociedad, nunca antes visto. Imposición pura y dura del gobierno de Sánchez.

Y de Justicia ha ido la semana.

El Tribunal Supremo ha decidido que se debe investigar la gestión de la pandemia del coronavirus y se ha posicionado contra la Fiscalía, que apostaba por el archivo generalizado de las querellas y denuncias presentadas contra el presidente Sánchez, miembros del Ejecutivo, Fernando Simón o responsables autonómicos. Así, determinaba remitir el proceder a los tribunales ordinarios, al ver conductas que, a su juicio deben ser analizadas para que, llegado el momento, se pueda juzgar, con garantías, de conseguir culpables.

Y de vuelta a Navarra, el Tribual Supremo ha decidido abrir causa penal para investigar al consejero nacionalista de Desarrollo Económico y Empresarial, Manu Ayerdi, por presuntos delitos de prevaricación y de malversación de caudales públicos en la empresa Davalor.

Caso denunciado por Chivite cuando estaba en la oposición y, que conseguida la presidencia con el cuatripartito minoritario de Barkos, obvió, contó con Ayerdi para el gobierno y hoy, con causa judicial abierta y el cumplimiento de la ley foral del Gobierno de Navarra en su artículo 68, no lo cesa. Pero el interesado ha enviado una carta a Chivite con su posible dimisión en el caso de que sea “investigado”.

Y, por último, el Tribunal Constitucional resolvía que los ultrajes a la bandera de España no están amparados por la libertad de expresión.

Seguiremos… Hasta la próxima semana

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