
Sinceramente, esto va a peor irremediablemente.
Un presidente del gobierno aliado con partidos que son los auténticos enemigos de la democracia española y cuyos objetivos pasan por la ruptura de los consensos de la Transición y por cuestionar los símbolos de la soberanía nacional, ahora va a cambiar antes de fin de año el código penal para beneficiar al prófugo de la Justicia española, Carles Puigdemont y sacar de la cárcel a sus socios condenados por sedición.
Un presidente del gobierno que tiene en el horizonte cercano la actualización del la actualización del «estatus» vasco y acerca a presos etarras con delitos de sangre a cárceles cercanas a su lugar de origen o de residencia. Objetivo que el PNV, cuando tenga las transferencias penitenciarias, pueda ir sacando de la cárcel a los asesinos de ETA.
Lamentablamente, a día de hoy seguimos abocados al «Gobierno Frankenstein» con la división del centro-derecha en tres siglas demoledora a la hora de asignar escaños, pero esto no tiene por qué ser un elemento desmovilizador, aprenda o no aprenda el electorado de las graves consecuencias de esa división.
Como ven, un suma y sigue de despropósitos que convierten a la situación actual en un caos y en el principio del cambio de régimen, si alguien no lo remedia, de este país llamado España.

