Cierto alcalde del partido andalucista, allá por los años 90 del pasado siglo (XX), caracterizaba a la justicia de este país como de «cachondeo», por las sentencias tan ajenas a la lógica que ésta emite -basta ver lo que hoy ocurre con los «okupas» para entenderlo-.
Hoy los ciudadanos de a pié no confían en la Justicia, saben que está politizada y que los políticos la utilizan para sus fines espúreos.
Es el caso del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), dominado hoy por los principales partidos de este país y nacionalistas incorporados. Saben ellos que si lo controlan, nombrando a sus cargos electos, muchas sentencias les serán favorables y sus objetivos llegarán a puerto.
El juego que llevan PP y PSOE hace que sus miembros, los del CGPJ, no caduquen nunca y sigan y sigan ocupando sus puestos -son temporales- sine die. Sin una Ley de despolitización con gobiernos de mayoría absoluta tanto con uno como otro partido, el último el de Rajoy.
Los ciudadanos asisten con estupor y, lamentablemente, con indiferencia a este juego y se preguntan, ¿nos sirve de algo el CGPJ?. Está el coronavirus.


