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¿Qué futuro nos espera?

¡El que tú quieras y prepares…! Tu cerebro debe y puede simular tu futuro y será lo que yo prepare, viviendo el presente; aunque estamos por naturaleza más predispuestos y atraídos a pensar en un futuro catastrófico…, con tragedias sin cuento, y nos afanamos por crear esas situaciones casi de manera inconsciente, por nuestra naturaleza humana, y podríamos esgrimir tres razones de base cerebral y siguiendo al Dr. Gilbert: Porque cuando nos anticipamos a los acontecimientos desagradables, podemos minimizar su impacto negativo en nosotros, es una autoterapia cognitiva cerebral innata. Está comprobado que sufrimos más cuando no es posible que te anticipes a ese futuro desagradable que previenes o imaginas: ¡Sin pasarte!

Otra razón importante es por la que nos esforzamos tanto en imaginar acontecimientos desagradables es que el miedo, la preocupación y la ansiedad desempeñan un papel importante en nuestras vidas, como herencia de la Evolución. Otra razón es que las previsiones pueden ser persuasiones, cuyo propósito no es tanto prever el futuro como evitarlo, impedirlo… Muchas veces imaginamos futuros terribles solo para meternos miedo a nosotros mismos e intentar prevenirlos en alguna medida para cambiar nuestra conducta. (¡No deja de ser un engaño cerebral terapéutico!?)

La prevención puede aportar placer y prevenir el dolor y “ésta es una de las razones por las que el cerebro se empecina en producir pensamientos sobre el futuro como churros…” Los videntes tienen un gran negocio en esta sociedad tan moderna… “Nos dictan el futuro para prepararnos para él y porque nos dan placer controlarlo”, aunque sea un engaño; y de hecho aún no creyendo en ellos mucha gente los frecuenta, porque controlar su futuro les da satisfacción, aunque sea un futuro irreal y falso… ¡Así somos!

Controlar el futuro, nos da una gran seguridad, queremos saber qué ocurrirá en un futuro próximo para poder hacer algo al respecto y prepararnos: Tras la Pandemia, será un futuro lento y duro en su evolución social y económica, que también en lo sanitario y en los salarios generales y particularmente en las pensiones. Pero tendremos que hacer algo entre todos, para que ese futuro sea más rápido y menos aciago: ¡Es una gestión estatal, social y personal!

El cerebro quiere controlar las experiencias que vamos a tener, en vez de disfrutar del aquí y el ahora. ¿Para qué queremos controlarlo? ¿Por qué no lo dejamos, que haga lo que tenga que hacer…? ¡No es mejor disfrutar el aquí y el ahora y “el allí” ya lo haremos más tarde! El ejercicio en sí mismo -de controlar el futuro-, nos da placer. El hecho de influir en los sucesos, hacer que las cosas ocurran -en mi imaginación-, es una necesidad fundamental con la que nuestro cerebro humano está dotado desde el nacimiento, teniendo una afición al control…

¿Entonces nuestro futuro es nuestro si logramos que el presente -el aquí y el ahora-, sea más halagüeño gracias a nuestra forma y manera de interpretar los hechos, de forma optimista inteligente, sin llenarlos de culpas y ansiedades con remordimientos, que nos vienen del pasado, a los que sin darnos cuenta añadimos una gran incertidumbre y preocupaciones de nuestro futuro… Acarreándonos grandes dosis de ansiedad, insatisfacción y culpabilidad. Cuando camine, camine; cuando coma, coma; cuando vea una serie, vea la serie y disfrute con ella, cuando haga el amor, haga el amor… Sí, es muy simple, pero inténtelo y verá qué difícil se hace no pensar en el futuro, y precisamente, un secreto de la felicidad es ese no pensar tanto en el futuro. Procurar que nuestra mente esté con plenitud en un momento determinado, como si nada importara más en ese momento (mindfulness). Intenta no controlarlo todo y a toda costa, que te llena de ansiedad y culpa.

¡No pensar en el futuro supone que debo convencer a mi lóbulo frontal de que no realice su cometido, de igual manera podríamos decirle y obligarle al corazón que no latiera…! “El 12% de nuestros pensamientos diarios están relacionados con el futuro”(E. Kingler, y W.M. Cox). Pero solo el doce por ciento, el resto podemos, si queremos manipularlo a nuestro favor.

Dr. Emilio Garrido Landívar , Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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