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¡Estoy irritado, angustiado y lo pago con el que menos lo merece! ¿Qué me está pasando realmente?

  • Emilio Garrido Landívar , Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

Cuando tenemos una emergencia emocional muy fuerte, con tensión acumulada durante treinta y tres días sin salir de casa, en un espacio de noventa metros o menos… Nos guste o no, estamos en un estado de alta intensidad emocional, que nos produce o nos hace desarrollar una alerta máxima, la cual -por herencia de la evolución-, hacemos acoplo de todos los recursos fisiológicos y psicológicos que nos salen como defensa, eso es así siempre, así sépalo… ¡Cada uno los suyos, los que ha aprendido y los que le salen de motu propio, sin darse cuenta! No tiene por qué extrañarnos porque es así en todas las emergencia emocionales y catástrofes o crisis de toda índole.

Si no reaccionáramos así, estaríamos muertos o en fase terminal. ¡Luego es normal que sienta cosas extrañas que no había sentido o percibido con tanta fuerza, y que ahora que tiene hasta más tiempo y piensa más, lo percibe con mayor claridad! Así que tranquilo, es normal y así como reaccionamos los humanos.

Es cierto, que en esta situación que no es normal, -que no hacemos nada, casi nada…, aburridos, con incertidumbre, angustiados, cansados…-, que reaccionemos con respuestas de “alerta” ante un estrés ya sea desde el sistema central (Cerebro) como desde el sistema autónomo (neurovegetativo, segundo cerebro), según cada cual y según el perfil determinado que cada uno desarrolle. ¡No todos con todos los síntomas, ni de la misma manera! Por eso observamos en muchos: Aumento de la frecuencia cardiaca, podemos respirar peor, palpitaciones, sudoración, ir al baño más veces; a veces nauseas, temblor en manos y pies, sensación de pánico, etc… Por citar algunas, que no todas desarrollamos todos, no se asuste, por favor; pero debo citar las más importantes porque lo que escribo es para un gran público. Estas manifestaciones o síntomas serían respuestas del canal, fundamentalmente, fisiológico.

Si su respuesta es más emocional, dirigida por la amígdala; serán respuestas cognitivo-emocionales: Pensamientos irracionales, negativos, mágicos… Un distorsionado análisis de la información que recibes, y generalmente traducida en tu contra. Y, como interpretas mal y traduces mal tus emociones, cognitivamente tomas decisiones equivocadas, que después te darás cuenta, pero ya están hechas. Observas una cierta dificultad en la atención y en la concentración, llegamos a olvidarnos de cuestiones importantes, y una sensación de tener control de tí mismo.

Además muchos, desarrollamos ira, irritabilidad, agresividad, en distintos grados y sobre todo sin saber por qué…Y, todo esto nos deja un sabor de culpabilidad, miedo, ansiedad, indefensión y tristeza… Todo motivado por un estrés en el que estamos inmersos en una situación que no es para nada normal.

Volvemos a repetir lo mismo que antes, no todos los síntomas que cito, son en todos de la misma manera y tal como los he descrito, que aprovecho para citar una retahíla para que todos o casi todos os veáis reflejados en ellos, y que ahora se dan las circunstancias especiales de tormenta emocional como la que estamos viviendo. Así que por favor, no estás enfermo, no piense que es mala persona, no se culpe y acepte que su estrés o labilidad emocional -¡normal, en esta cuarentena!-, es lo que es y hemos de aceptarlo con la prudencia de que si lo entiendo y lo acepto, el problema se divide por dos o por tres, y se supera con cierta facilidad.

Cuanto antes lo entendamos y lo aceptemos, antes se “disolverán” y no harán cuerpo en nuestro cerebro y en nuestra conducta, muy al contrario, las dejaremos fluir, y de esta manera -no culpándonos-, se irán debilitando paulatinamente, sin mayores problemas. Pero, estos días mucha personas, llaman preocupadas preguntando: ¿Qué me está pasando, que estoy atontado y no hago nada, sino totalmente irritado sin ninguna razón? ¡Claro que tiene razones suficientes para estar cabreado, angustiado e irritado…! Estamos -como seres humanos que somos-, estresados, angustiados, con una incertidumbre presente y futura…; y cuando esto ocurre, reaccionamos en alerta, y cada uno según su perfil reacciona como sabe y puede. Pero, como hemos dicho, ahora que lo sabes, cambia el chip y resetea tu cerebro cuando se note irritado o irascible, y cambia de actividad, lee, haz flexiones, sesenta combas, visite un museo, vea un “Youtube”, hable con su pareja, con sus hijos, haga un videoconferencia…y, respire profundamente por la nariz y lo expulse por la boca, mientras te dices interiormente un pensamiento positivos, un “relé cerebral positivo”: “¡Tranquilo, no pasa nada, ya sé por qué estoy como estoy, y lo acepto de tal grado, que dejándolo fluir, irá desapareciendo lentamente y como vino se irá!”. No es una broma, hablar a su cerebro y resetearlo en positivo es muy beneficioso para su salud física y mental; ¡pero nunca nos lo han dicho! Hazlo y verás qué bien te sientes.

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