A raíz de la esperpéntica sentencia del Tribunal europeo de los Derechos Humanos por la que se “premia” la labor de unos asesinos, autores confesos de dos asesinatos, el Gobierno de Navarra, de la mano de su portavoz, pide reflexión ante lo sucedido.
La palabra reflexión según el diccionario de la Real Academia de la Lengua alude al proceso que permite pensar detenidamente en algo con la finalidad de sacar conclusiones. Es de imaginar que el Gobierno navarro, recuérdese nacionalista vasco, estará en desacuerdo con la sentencia y por ello habrá pedido reflexión para pedir que la Justicia cuando se equivoca rectifique. Nadie en su sano juicio puede entender que se premie el asesinato y que las víctimas sean las olvidadas y las castigadas.
Si el Gobierno de Navarra estuviera “felicitándose” por la sentencia, estaría cometiendo una gran injusticia. Los asesinados ya no pueden defenderse. Son sus asesinos los que “campan por sus respetos”.
El Tribunal europeo no parece darse cuenta de que dos personas inocentes murieron en la terminal T4 del aeropuerto, entonces llamado de Barajas, hoy Barajas-Adolfo Suárez. Eran personas inocentes que, lamentablemente, se encontraban allí cuando dos asesinos de ETA pusieron la bomba. Sus familias no estarán muy contentas con lo sucedido.
Los dos millones y medio de euros a los que fueron condenados los terroristas en concepto de responsabilidad civil por los asesinatos cometidos no han sido satisfechos aún a las familias de los asesinados. La única Justicia que debería producirse es el cumplimiento íntegro de las condenas y el abono de la responsabilidad civil. Todo lo que no sea así, será una gran injusticia para las víctimas del terrorismo. “Son los malos los que deben pagar los errores cometidos”.

