No parece que se haya dado cuenta el Partido Socialista de Navarra de cómo se las gasta el nacionalismo vasco. Pedir a Geroa Bai, el partido de la presidenta navarra que busque otras mayorías para conseguir que proyectos vitales para el desarrollo de esta tierra salgan a delante, es como “pedir peras al olmo”. Aunque por lo menos el PSN le pone contra las cuerdas políticas y de mayorías por Navarra, algo a tener en cuenta.
El nacionalismo vasco necesita caminar en la misma dirección para conseguir su propósito, que no es otro que la incorporación de Navarra a la Comunidad Autónoma Vasca. Estar en desacuerdo por temas tan nimios como son, para el que no sabe, unas infraestructuras más o unas infraestructuras menos, no supone una tragedia. El caso es estar de acuerdo en una cosa, “Navarra es Euskadi” y para ello si hay que tragar con ruedas de molino, pues se traga.
Que el TAV o el Canal de Navarra no se haga o no se termine es lo de menos. Además recuérdese la idea nacionalista, cuanto menor sea el desarrollo navarro, más fácil será la incorporación a La Comunidad Autónoma Vasca.
Los navarros deberían tener mucho que decir en esta cuestión. Este cuatripartito está más pendiente de cumplir sus objetivos políticos que de resolver los problemas de sus ciudadanos.
La promesa con la que obsequió a los ciudadanos la señora Barkos al comienzo de su mandato, hoy está en pleno desarrollo. Decir que su gobierno iba a ser el gobierno de todos los navarros está resultando ser falso.
Los ciudadanos navarros no se merecen este trato tan injusto. Se merecen gobiernos que realmente piensen en ellos, no solo en imponer una cultura, la vasca, un idioma, el ‘euskera’, que solo causan en esta tierra una inmensa crispación.


