
Después de saberse el número de refugiados que este país empieza a acoger en cumplimiento del acuerdo firmado por la Unión Europea para reubicar a las personas procedentes de la guerra de Siria, más de uno se plantea pensar en la hipocresía con la que se esta viviendo en Europa.
Meses atrás se hablaba de que más de 700.000 refugiados que habían llegado a sus fronteras.
Si estos números son correctos y son 28 los países de la Unión, algo falla. Tocaría más o menos a 25.000 por cabeza.
200 o 300 personas que van a ser acogidas en este país se antojan pocas, máxime, cuando al gobierno se le ha llenado la boca, hablando de solidaridad, de protección al desvalido, etc.
¿No tendrá que ver que los gobernantes europeos, y entre ellos el español, temen que la llegada de inmigrantes, les reste votos y con ello, sus posibilidades de gobierno?
Tamaña idea ronda por la cabeza de muchos gobernantes. Una vez más se demuestra que se pliegan a su interés personal.
¿No hubiera sido mejor, desde el principio haber dicho no a la acogida de refugiados? Idea, por cierto, coincidente con el sentir de muchos de los habitantes de este país.
Pero ya se sabe, hoy en día, la mala política, la falta de ética, prima sobre la buena.

