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Rufus Wainwright: “Mi madre me leía de pequeño los sonetos de Shakespeare”

Arreglos orquestales, ópera, rock, pop, cabaret y hasta electrónica. Shakespeare viaja por el ecléctico mundo sonoro de Rufus Wainwright en su nuevo disco, “Take all my loves”, en el que el cantautor neoyorquino pone música a nueve sonetos del poeta y dramaturgo inglés.

“Las palabras de Shakespeare tienen esa habilidad para trascender cualquier límite cultural o temporal, y me parecía que musicalmente podía tener esa misma fuerza”, asegura Wainwright en una entrevista con Efe, en la que también desvela que su madre le leía los sonetos siendo un niño.

En una sala de ensayo del Teatro Real, donde el compositor dio un recital hace algo más de dos años con motivo de su 40 cumpleaños y al que volverá el próximo mes de julio, Wainwright, con gafas de sol, respira hondo y sonríe antes de empezar la entrevista.

PREGUNTA.- ¿Qué recuerdos guarda de aquel recital de hace dos años?

RESPUESTA.- Fue increíble, salió como yo quería. Un espectáculo maravilloso, la orquesta estuvo genial, vino Plácido Domingo, mi amiga Carrie Fisher… Mereció la pena. Y después del concierto nos fuimos a un tablao a escuchar flamenco y montar una gran fiesta como sólo en España es posible.

P.- El flamenco es de los pocos géneros que no están en su disco.

R.- Sí, bueno, me encanta la música española y me encanta Sudamérica también, aunque hay músicas que ignoro. Soy más bien blanco, como dicen, para mí el rock and roll es lo más divertido.

P.- En el disco hay cabaret, pop, rock, ópera… ¿Shakespeare conecta con todo?

R.- Shakespeare es el pulpo artístico primigenio. Engloba la sensibilidad isabelina y la victoriana, y también da pie a interpretaciones modernas, tipo ‘West side story’. Sus palabras tienen esa habilidad para trascender cualquier límite cultural o temporal. Y me parecía que musicalmente podía tener esa misma fuerza. Podría haber hecho un Shakespeare con laúd medieval o con un coro clásico, pero habría sido basura…

P.- ¿Cómo elige la música para cada soneto?

R.- Simplemente me planteo que quiero una versión orquestal, otra pop o algo más folk, y que quiero a esta gente -en el disco colaboran desde su hermana Martha Wainwright a Florence Welsh o la soprano Anna Prohaska- y, luego viene el límite del tiempo: haz todo esto en tres semanas.

Al final las decisiones se toman solas, dentro de las posibilidades. En estos días ya no hay grandes presupuestos para grabar discos, hay más bien una actitud de guerrilla. Pero creo que al final ha quedado bastante bien (ríe).

P.- ¿Qué piensa de la tendencia actual de acercar la música clásica a nuevos públicos haciéndola más accesible?

R.- (Suspira) No me interesa nada. Creo que la música clásica hay que darla a todo el mundo en su máxima calidad, también a los niños, incluso la más difícil intelectualmente. Cuando tenía 13 años, yo escuchaba a Luciano Berio o a Shostakovich, y no lo entendía necesariamente pero había algo que podía oír. Creo que la música clásica debe ser retadora.

P.- ¿Cuáles son sus primeros recuerdos musicales?

R.- A mi madre, Katherine, que ya no está con nosotros, ocasionalmente le gustaba beber, y una de sus aficiones favoritas era aporrear piezas clásicas al piano a las tres de la mañana mientras los niños dormían. La quinta de Beethoven, Glenn Gould, le gustaba mucho Bach, y tenores como Plácido Domingo.

Creo que los niños aprenden mucho viendo a sus padres divertirse y hacer lo que les gusta.

P.- Como padre, ¿intenta inculcar eso a su hija?

R.- Mi hija solo tiene 5 años, acaba de empezar a estar presente de verdad, a ser una persona. Estamos aprendiendo cómo hacerlo, su madre (Lorca Cohen) y yo. Es un mundo nuevo.

P.- ¿Le ha cambiado la vida la paternidad?

R.- Cambia completamente, de arriba a abajo. Es genial, pero te tienes que adaptar, y no es nada fácil.

P.- ¿Recuerda cuando y cómo descubrió los sonetos de Shakespeare?

R.- Mi madre me los leía de vez en cuando. A mis padres, a los dos les gustaba Shakespeare, es casi una tradición familiar. No eran unos expertos, pero lo conocían, les gustaba y creían que era importante que lo conociéramos.

P.- Su evolución desde el pop barroco a la ópera, ¿ha sido difícil?

R.- Ha sido increíble y muy gratificante, aunque no es un camino fácil. Tampoco me veo en el mundo clásico. Creo que lo que hago es único, escribo la música que quiero escuchar, y no hay una conexión con el ‘establishment’, pero a la gente le gusta. Ahora mismo hay dos teatros de ópera en Europa del este que quieren programar mi primera ópera (‘Prima Donna’), estoy satisfecho, a la gente le atrae y estoy muy orgulloso de las grabaciones.

P.- ¿En qué trabaja ahora? ¿Volverá al pop?

R.- Tengo otra ópera entre manos, “Hadrian”, pero haré discos pop de nuevo, no os preocupéis, no estoy pérdido, sé cuál es el trato, volveré. Haré canciones atractivas, jóvenes, que sean un pelotazo durante cinco segundos, antes de retirarme a vivir a Nueva Jersey.

P.- ¿Qué podemos esperar de su actuación de julio en el Teatro Real?

R.- Cantaré canciones de todo mi repertorio. Solo yo al piano y con guitarra. Casi todos los ‘shows’ en Madrid han sido con banda y orquesta. Será bonito traer mis canciones a esta ciudad que me ha apoyado tanto desde hace tanto tiempo. Me hace ilusión. EFE

Magdalena Tsanis

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