Dos orejas cada uno pasearon hoy los diestros Julián López «El Juli» y el peruano Andrés Roca Rey en el mano a mano que dirimieron en la ciudad francesa de Arles, a pesar de que los toros de Daniel Ruiz apenas colaboraron
FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Daniel Ruiz, de variado comportamiento. Los dos primeros, nobles pero sin mucho fuelle; el tercero, chico y flojo; desrazado el cuarto; el quinto, de mayor transmisión, fue el mejor de la corrida; y serio, exigente y con peligro el cinqueño que hizo sexto.
Julián López «El Juli», ovación, silencio y dos orejas.
Andrés Roca Rey, oreja, oreja y silencio.
La plaza registró dos tercios de entrada en tarde gris.
DE TÚ A TÚ
El único pique competitivo de quites en este duelo intergeneracional entre El Juli y Roca Rey tuvo lugar en toro que abrió plaza, un animal noble pero que se vino pronto a menos. El Juli le exprimió todo lo que tenía dentro y lo mato de más de media estocada desprendida y dos golpes de descabellos que le hicieron perder un más que probable trofeo.
Frente al segundo de corrida, noble y soso a partes iguales, Roca Rey aplicó la mejor medicina, es decir, mostrarse muy firme, templar con suavidad y empaque, tanto de pie como de rodillas, matando de una buena estocada después de un pinchazo, lo que le valió una oreja, y adelantarse en el marcador.
El tercero, chico, flojo e insulso, le puso la tarde cuesta arriba al Juli, que, a pesar de intentarlo por uno y otro lado, no consiguió subir el nivel de su faena. Mató de una estocada entera después de pinchar, y fue silenciado.
El cuarto, en el límite de la raza, tampoco fue un toro de triunfo, pero otra vez la frescura y la ambición de Roca Rey le permitieron sumar otra oreja, algo protestada, y asegurarse la salida en hombros. Midió muy bien la faena y mató de un estoconazo que le valió el premio.
Espoleado por la mejor suerte de su joven contrincante, El Juli echó toda la carne al asador frente al quinto, un toro al que tampoco le sobró la raza pero con más movilidad que los demás. El madrileño lo dejó crudito en varas para luego instrumentar una faena mandona, en plan reivindicativo. Mató de estocada contundente y las dos orejas cayeron sin discusión.
El sexto, un cinqueño serio, fue un toro exigente, con peligro sordo. Roca Rey no volvió la cara a pesar de tener asegurada la salida en hombros. Se entregó en cada momento, pero el esfuerzo no tuvo recompensa.


