Las palabras del Papa Francisco hoy durante la celebración del Domingo de Ramos en el Vaticano, deberian hacer reflexionar a más de un dirigente politico de la Unión Europea y de los países que la forman.
En sus palabras, el Sumo Pontífice, habla de la asunción de responsabilidades con relación al tema de los Refugiados. Alude a que no se puede recibir con los brazos abiertos a las personas que huyen de la guerra hace unos meses y ahora, como los votos y pensamientos de la gente ya no son tan proclives a su acogida, ahora se les puede «dejar tirados».
Las decisiones que estos últimos tiempos han tomado los dirigentes políticos europeos pudieran calificarse de precipitadas. Y han provocado un mayor sufrimiento en aquellos que huyen de la guerra al crear una esperanza, una ilusión en estas personas, ilusión truncada al llegar a las puertas de Europa y comprobar que lo que tanto se prometía era solo una fantasía.
El tema de los Refugiados deberia haber sido tratado de una manera más eficaz, sin decisiones precipitadas, de «cara a la galeria». Ahora, se pretende solucionarlo intentando que la poco amistosa Turquía reciba a esta «marea humana». Eso sí, a cambio, de miles de millones de euros.
Malos tiempos corren para la vieja Europa.
