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EDITORIAL: Vergüenza para Navarra

EDITORIAL: Vergüenza para Navarra

De ser ciertas, documentalmente, las informaciones  que subyacen de los informes de la Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF) sobre los últimos años, meses de vida de la CAN, que ahora salen a la luz, una vez más, el ciudadano muestra su asombro e indignación ante tamaños datos.

Que haya inversiones realizadas por CAN que han supuesto pérdidas millonarias; que en los peores momentos de la entidad, se hallan  seguido cobrando sueldos millonarios, es una vergüenza para la sociedad navarra.

Voces se alzarán diciendo que era legal. Es muy fácil justificarse con ello, si; pero no deja de ser profundamente inmoral y poco ético, máxime cuando comenzaba una crisis económica -no terminada aún- y que muestra la poca catadura moral de algunos responsables tanto políticos como financieros de aquella época.  Las declaraciones que hubo entonces, recuérdese, cuando se justificaban sueldos aludiendo a que eran similares a los que cobraba «un alicatador» o que «eran años de vacas gordas»,  muestran la impunidad en la  que estos personajes creían estar y que el paso del tiempo aún no ha conseguido socavar.

Como ha dicho, en estas últimas horas, un responsable político de base, se esta hasta «los cojones de tanta corrupción», de que día tras día, salgan casos y más casos y… todo en agua de borrajas.  Mientras, muchos ciudadanos, muchos votantes de partidos políticos,  pasándolo mal y acordándose de toda esta «casta» de parásitos y aprovechados, que han vivido y siguen viviendo de las rentas de la política. Y lo más grave es partidos nuevos que se dicen «regeneradores, aquellos que enarbolan la bandera de Podemos también están y han entrado en la misma onda de corrupción y «casta».

 

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1 Comentario

  1. Reivindicando

    Yo debo reivindicar la actuación de innumerables políticos vocacionales que han actuado y siguen actuando con exquisita honradez. Ladrones y sinvegüenzas los ha habido y los seguirá habiendo, no solo en política sino en otros muchos campos. Todo depende del tipo de persona y nada más.

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