China ha aprobado la primera Ley Antiterrorista de su historia, a pesar de las fuertes críticas despertadas por el contenido de los borradores conocidos previamente
Las autoridades chinas se limitaron a anunciar la aprobación de la ley, aunque no publicaron el contenido completo de la nueva norma. Hasta hoy, China no tenía una legislación específica para la lucha contra el terrorismo, que dependía de normativas como la Ley Criminal o la Ley de Respuesta de Emergencia.
La Asamblea Nacional Popular, el máximo órgano legislativo del país, dio luz verde al texto después de acometer esta semana la tercera lectura de la propuesta de ley, que da amplios poderes al Gobierno e impone restricciones a la hora de informar sobre actos terroristas.
El borrador ratificado por los legisladores incluye, además, una cláusula para permitir el envío de tropas chinas al extranjero para participar en misiones antiterroristas.
La ley antiterrorista se aprueba un día después de que el Gobierno chino confirmara la expulsión de la periodista francesa Ursula Gauthier, corresponsal en Pekín de Le Nouvel Observateur (L’Obs), por un artículo sobre el terrorismo.
Exteriores acusó a la reportera de «defender actos terroristas» a raíz de ese reportaje, en el que se abordaba la respuesta de las autoridades chinas a los atentados de París de noviembre.
Países como Estados Unidos han mostrado públicamente su preocupación por esta ley antiterrorista. El presidente, Barack Obama, así se lo manifestó a su homólogo chino, Xi Jinping, en uno de sus últimos encuentros. A lo que el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Hong Lei ha manifestado que el país tiene derecho a promulgar esa legislación y que buscará, a la hora de aplicarla, «un equilibrio entre la lucha antiterrorista y la protección de los derechos humanos».
La preocupación viene dada a que este último borrador aprobado, permite instalar «puertas traseras» a las empresas tecnológicas, de forma que el Gobierno chino puede tener acceso a sus sistemas. Además, las compañías con servidores y datos de usuarios en China facilitarán a las autoridades los registros de sus informaciones, los códigos de encriptación y a censurar cualquier contenido vinculado al terrorismo.
El borrador, también, estipulaba que las «instituciones o individuos no podrán generar ni divulgar información sobre incidentes terroristas» o «dar detalles que puedan incitar a la imitación».
