El debate celebrado esta pasada noche entre los líderes de los dos principales partidos de este país ha mostrado lo que hoy es la política. Palabras y más palabras, ataques y más ataques, incluso llegando al insulto, pero pocas, poquísimas, ninguna, propuesta para resolver los problemas que atenazan a los ciudadanos de este país.
Problemas como el desafío soberanista catalán, las víctimas del terrorismo, modelos educativos y sanitarios o la reforma de la Constitución, apenas han sido tratados por los protagonistas.
Sabedor del despeñamiento en votos de su partido, ha sido el candidato del PSOE, señor Sánchez, el más insidioso en sus planteamientos. Permanenteme, ha atacado a Rajoy, al que por momentos se le ha visto más en posiciones defensivas que de ataque. Y en ocasiones, apenas sin poder decir nada más . El pasado, eso si, ha sido un gran lastre para ambos, que han intentado soslayar.
Zapatero que ha estado presente en el debate, señalado por Rajoy como responsable de dejar a España en la quiebra y dejarla en una situación de caos, y señalado por Sánchez saliendo en su defensa. Sin embargo, no se ha nombrado a Aznar, de quien Rajoy podía haber lanzado cifras y datos económicos de crecimiento y empleo.
En suma, un debate decepcionante para las ideas, para las propuestas a los españoles. Los que iban a votar a Rajoy, seguiran votàndole, al igual que los de Sánchez, que también, seguiran votàndole.
Los ciudadanos se merecen unos líderes que quieran convencer a sus votantes, usando las ideas, los valores, no el ataque personal y el constante recordatorio de errores pasados, como forma de justificar los actos de uno.
Los ciudadanos merecen realmente personas decentes y honradas, ni ruines, ni mezquinas o miserables.


A Sanchez se le puede calificar como macarrilla de barrio…. sin categoria ninguna para ser Presidente de ningun país.