La adopción de medidas tendentes al control de la llegada indiscriminada de refugiados a Europa, son una buena noticia. El posible acuerdo entre la UE y Turquía, para que, está última acoja también a refugiados o los devuelva a sus lugares de origen, es una de estás medidas.
Europa es consciente de que llega el momento de no poder acoger sin control, esa “marea ingente” de personas que huyen de una guerra o que buscan en el viejo continente un lugar para mejorar su nivel de vida.
El fin de la guerra siria debería ser un objetivo esencial en la agenda de los países más poderosos del planeta. Con ello, se evitarían movimientos de población como los actuales.
Que haya países árabes, caso de Jordania, y ahora, Turquía, dispuestos a acoger a refugiados de guerra, es un gran paso, en la resolución de la llegada indiscriminada de cientos, de miles de personas a Europa.
Dejando de lado las rencillas, las envidias entre países, la creación de una alianza internacional que pudiera resolver la guerra en Siria y los enormes problemas que subyacen en Oriente medio, sería una garantía para la consecución de una paz definitiva en esta zona del mundo y evitaría tensiones que pudieran desembocar en un conflicto de alcance mayor, de consecuencias insospechadas para la historia de la humanidad.

