

La asociación Hispania nostra, alerta de que aquí en Navarra, hay más de 20 monumentos histórico-artístico en trance de desaparición. El último de ellos, el Palacio de Guendulain.
Aparte de su historia propiamente dicha, una historia de varios siglos, estas últimas décadas sufrió la especulación inmobiliaria y estuvo a punto de ser causa de un pelotazo urbanístico. El pasado Gobierno de Navarra sabe mucho de este caso.
Dejando de lado estos «truculentos» aspectos, se debería reflexionar, el porque joyas del patrimonio, acaban siendo pasto de la ruina y con ello acaban desapareciendo.
Hay un axioma que dice que «la Historia la escriben los vencedores» y, efectivamente, así es; pero lo que no se sabe, es que estos vencedores firmaron sus tratados, sus acuerdos, sus armisticios, en lugares que,lamentablemente, hoy son pasto de las termitas o ya han desaparecido.
Hoy en situación de crisis económica, destinar miles de euros a recuperar vestigios, testigos de nuestro pasado, resulta harto imposible. Se debería recordar, no obstante, que si no conocemos nuestro pasado, volveremos a coneter los mismos errores de entonces, y nuestro presente y nuestro, sobre todo, futuro, será algo desconocido, incapaz de prever.¿estamos dispuestos a ello?

