A poco más de una semana para las elecciones autonómicas y locales, el Gobierno Central aprueba un paquete de medidas denominadas Plan de apoyo a la familia. Gesto electoralista si cabe. Con ello se pretende, en palabras del ministro de Sanidad, señor Alonso, incentivar la natalidad entre otras medidas.
España se encuentra a la cola mundial en lo que se refiere a la tasa natalidad. Su tasa es tan baja -mide el número de nacimientos por cada 1000 habitantes- que en un par de décadas, la población española se va a ver reducida a la mitad, puesto que las generaciones no están sustituyéndose, al no llegar la media a dos hijos por familia.
Razones para esta situación son muchas y conocidas. Pero no se les pone remedio. Los gobiernos de este país deberían establecer medidas efectivas -no parches- que realmente motivaran la natalidad en este país. Solo bastaría con mirar a algunos países europeos, considerados «punteros» en bienestar, para hacer algo similar.
España considerada, también, la cuna de Occidente, deberia revisar su escala de valores y no fomentar la cultura de la muerte en seres indefensos y sí fomentar la cultura de la vida.

