

El Gobierno Vasco ha reclamado a ETA que no «condicione su final a sus intereses temporales». El portavoz del Ejecutivo de Iñigo Urkullu, Josu Erkoreka, ha pedido a la banda que aborde cuanto antes su desarme total y verificable ya que «la sociedad vasca ni se mereció el trato cruel que le dio ETA hasta que decidió el cese de su actividad violenta ni merece 33 meses después» que no aborde ya un «fin verificable, ordenado, definitivo e irreversible».
Un comunicado que no ha satisfecho al Gobierno de Vitoria, inmerso, al igual que el partido que le sustenta, el PNV, en un cruce de acusaciones con la izquierda abertzale sobre los ritmos y la gestión del nuevo tiempo sin violencia. El propio lehendakari había desvelado el sábado que ETA se comprometió, tras el primer gesto de desarme de febrero, a un «comunicado de desarme total y verificable que no ha llegado», denunció.
Erkoreka, en su comparecencia de este mediodía, ha pedido también a la banda que vaya más allá y ha comprometido que el Gobierno Vasco seguirá trabajando, «como hasta ahora», para ese «fin verificable, ordenado, definitivo e irreversible de ETA». El portavoz ha agregado que la sociedad vasca no tiene «nada que agradecer» a la organización armada por desmantelar ahora sus estructuras. Por último, ha rebajado el tono sobre los mediadores internacionales y se ha mostrado abierto a que el Ejecutivo del PNV siga colaborando con ellos.

