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Alegraos y regocijaos

Este domingo, un año más se celebra la Solemnidad de Pentecostés y el día del Apostolado Seglar y la Acción Católica. Si empleamos parámetros laicos, podríamos decir que lo que se celebra es el cumpleaños de la Iglesia.

Las celebraciones no suelen ser arbitrarias y tienen siempre una explicación. No en vano la celebración de Pentecostés viene temporalmente ligada a la celebración de la Semana Santa y ésta al primer domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. En primavera la vida despierta y se abre camino, salimos del frio y oscuro invierno para ir a la búsqueda del estío. Y algo así hacen también los creyentes, tras la Cuaresma y la Semana de Pasión que concluye con la Resurrección, le siguen la Ascensión con el anuncio de id y proclamad el Evangelio. Pero los pocos discípulos de Jesús saben que el maestro ha resucitado y subido a los cielos y de alguna manera se sienten huérfanos, tienen miedo y se ocultan. Pero baja el Espíritu Santo para insuflarles fuerza y alegría. Curiosamente en el calendario litúrgico los siguientes domingos celebraremos la Santísima Trinidad, para entender el misterio del Padre, Hijo y Espíritu Santo y antes del volver al tiempo ordinario se celebra el Corpus, que nos ayuda a profundizar en el sentido del misterio de la Eucaristía, en la transformación del pan en el Cuerpo de Dios.

Tampoco es casualidad que el Papa Francisco, haya publicado en este tiempo pascual, su nueva exhortación apostólica, ‘Gaudete et exsultate’, que lleva como subtítulo ‘Sobre la llamada a la santidad en el mundo actual’, y en donde nos ofrece las claves para ser “un buen cristiano” en el mundo actual,

En numerosas ocasiones, el Papa Francisco ha repetido que nos encontramos ante “un cambio de época” que exige un “estado permanente de misión” y ha explicado que este es el gran reto de la Iglesia, el de “ser una Iglesia en salida”.

En ‘Gaudete et exsultate’, el Pontífice, una vez más denuncia las ideologías que “mutilan el corazón del Evangelio” al llevar a cometer a los fieles dos “nocivos” errores. De un lado los que se vuelcan en lo social y acaban convirtiendo a la Iglesia “en una especie de ONG, restándole la mística que vivieron san Francisco de Asís, Santa Teresa de Jesús, san Vicente de Paúl, santa Teresa de Calcuta y otros muchos”. Y del otro a quienes “sospechan” del compromiso social al considerarlo algo “superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista”. ‘Gaudete et exsultate’ deja sin ningún lugar a la duda que tanto la oración como la acción, son necesarias. Y que ambas son precisas para vivir una fe madura y equilibrada.

Nos propone encontrar la santidad en medio de una “Iglesia militante”, formando parte de lo que él llama la “clase media” de la santidad. Y hacerlo cada uno en su contexto y con humildad, pues “Dios te invita a hacer lo que puedas y a pedir lo que no puedas”. De forma que los consagrados, vivan con alegría su entrega. Los casados, se preocupen por su cónyuge. Los trabajadores, cumplan con honradez y competencia en su entorno laboral. Los progenitores (padres y madres), enseñando con paciencia a sus vástagos a seguir a Jesús. Y los que detentan cualquier forma de poder (político, económico, judicial, jerárquico) a luchar por el bien común y renunciar a sus intereses personales.

La exhortación es una síntesis perfecta del mensaje de Jesús, compilando las bienaventuranzas en esta frase:

“Ser pobre en el corazón, reaccionar con humilde mansedumbre, saber llorar con los demás, buscar la justicia con hambre y sed, mirar y actuar con misericordia, mantener el corazón limpio de todo lo que mancha el amor, y sembrar paz a nuestro alrededor”, con los fundamentos de la metodología de la Acción Católica, “Acción-Oración, Oración-Acción” y la presencia en los ambientes, y el concepto ignaciano del discernimiento: “No es un autoanálisis ensimismado, una introspección egoísta, sino una verdadera salida de nosotros mismos hacia el misterio de Dios, que nos ayuda a vivir la misión a la cual nos ha llamado para el bien de los hermanos”.

Por último, el domingo, también se celebra el día del Apostolado Seglar y la Acción Católica, la cual nació con vocación de servicio y se renueva constantemente en su misión y tarea de ser un elemento vertebrador de las diócesis y las parroquias, ofreciendo una iniciación a un proceso continuo de fe y vida, con carácter vocacional y de atención y formación a las personas que quieren vivir y profundizar en la fe, frente a otras propuestas de corte más funcional que se dan en la Iglesia.

¡Feliz Pascua de Pentecostés! Y disfruten de la exhortación ‘Gaudete et exsultate’ que en latín quiere decir ¡Alegraos y regocijaos!.

Jesús Bodegas Frías, Secretario General del Consejo Diocesano de Acción Católica.

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