
El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ha aumentado su plan de seguridad tras los ataques terroristas sobre Ankara de este pasado miércoles, en los que fallecieron 28 personas
Además ha pedido ayuda incondicional de Estados Unidos para combatir a los insurgentes kurdos en el sudeste de Turquía, a los que considera responsables del ataque.
Davutoglu ha señalado que su Gobierno no tolerará ninguna excusa para la implementación del plan y que cualquier requerimiento de equipo o personal que expresen las fuerzas de seguridad será atendido. Ankara, por su parte, ha dejado claro que las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdo-sirias y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) están implicados en el mismo.
Sin embargo, Estados Unidos apoya a las YPG en su lucha contra Estado Islámico en Siria y a diferencia de Turquía no considera al grupo como una organización terrorista.

