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“Biblia y machete”, el “ora et labora” de los catequistas de la diócesis de Lolo

“Biblia y machete”, el “ora et labora” de los catequistas de la diócesis de Lolo

“Biblia y machete”, el “ora et labora” de los catequistas de la diócesis de Lolo, República Democrática del Congo

«Esperamos con alegría la visita del Papa Francisco a la República Democrática del Congo. En todas las iglesias se está recitando la oración compuesta para esta ocasión» dice a la Agencia Fides Mons. Jean-Bertin Nadonye Ndongo, Obispo de Lolo que se encuentra en Roma donde el 22 de enero participará en la celebración, presidida por el Santo Padre, del IV Domingo de la Palabra de Dios en San Pedro.

Durante la celebración se conferirán los ministerios de Lectorado y Catequista a laicos, en concreto tres personas recibirán el ministerio de Lectorado y siete el de Catequista. Son fieles laicos que pretenden representar al Pueblo de Dios, y proceden de Italia, República Democrática del Congo, Filipinas, México y Gales.

Monseñor Ndongo explica cómo surgió la invitación a su diócesis. «El Dicasterio para la Nueva Evangelización vio un artículo en el que describíamos nuestra escuela de formación para catequistas y me invitó a presentarlo en el Tercer Congreso Internacional de Catequistas, en Roma. El mismo Dicasterio me informó también de que el Papa Francisco me invitaba a mí y a dos catequistas a la celebración del «Domingo de la Palabra de Dios».

El Centro de Formación Catequética, Pastoral y Ecológica ‘Mobokoli’ de la Diócesis de Lolo comenzó a funcionar en el curso 2018-2019. Para comprender su importancia, hay que tener en cuenta que la diócesis de Lolo está situada en la selva ecuatorial del noroeste de la República Democrática del Congo, donde más del 93% de la población vive en la pobreza absoluta. Hay unos 200.000 habitantes, repartidos en 293 pueblos, aislados incluso entre sí, en una superficie de 10.000 kilómetros cuadrados.

“Hay 317 catequistas al servicio de 10 parroquias. Además, se debe considerar que una sola parroquia puede comprender una treintena de pueblos diseminados por un vasto territorio. Puede pasar incluso un año entre las visitas del párroco al mismo pueblo. En esta situación, son los catequistas quienes guían a la comunidad de fieles, presidiendo la celebración dominical de la Palabra”, afirma Mons. Ndongo.

“Cuando me convertí en obispo de la diócesis de Lolo, me di cuenta en mis reuniones pastorales de la necesidad de mejorar la formación de los catequistas, también en lo que se refiere a las relaciones con otras confesiones cristianas”, explica el obispo. “Una de las preguntas más frecuentes era, por ejemplo, ‘¿por qué los católicos os bautizáis a una edad temprana y no de adultos? Por eso decidimos crear una escuela que ofreciera una sólida formación a nuestros catequistas”.

“Empezamos a construir el Centro en 2017, iniciando la construcción de 10 casas con materiales de la zona. Una para cada parroquia – recuerda Mons. Ndongo -. Cuando vinieron de visita amigos de Missio Aachen, nos ayudaron a reconstruir los edificios con mejores materiales. En tres años, teníamos las 10 casas para alojar a los estudiantes. También construimos la casa del director y la escuela dividida en tres aulas, dos para mujeres y una para hombres”.

Mons. Ndongo subraya la importancia de la formación impartida a las mujeres, a menudo analfabetas: “Las mujeres, casadas con un catequista que a su vez se está formando, reciben dos formaciones distintas. Además del de catequesis, también hay uno de desarrollo humano centrado en la alfabetización, cursos de costura y ménage familiar. Así, cuando regresan al pueblo, las parejas de catequistas, marido y mujer, se convierten no sólo en un punto de referencia para los católicos, sino también en agentes de desarrollo humano para todos los habitantes, especialmente las mujeres”. “La formación de los hombres, además de la parte teológica y moral, incluye una parte llamada ‘civil’ (por ejemplo, sobre derechos humanos y cívicos), una parte práctica sobre cómo impartir las enseñanzas cristianas a quienes solicitan ingresar en la Iglesia católica. Y por último, una parte dedicada al desarrollo humano, centrada en el cultivo y el ganado.

No es casualidad que el símbolo de la escuela sea una Biblia abierta con un machete al lado, una herramienta de trabajo para recoger los frutos de la tierra. En resumen, nos guiamos por la regla Ora et Labora”, concluye el obispo. AGENCIA FIDES

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