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La “rantrée” en los adultos

Sí, empieza el curso de los niños, adolescentes y universitarios, con una mayor influencia -al menos en número- en la Enseñanza Profesional. Se abre una nueva etapa que cada año repetimos con mayor o menor gozo, como es la vida misma, cada año, cada septiembre, cada día…¡Vivir es precisamente eso, estar inverso en avatares materiales y menos espirituales, en emociones positivas y otras negativas! La historia así nos lo demuestra y así lo percibimos y así vivimos con esa dicotomía: dos dimensiones de la realidad en la que inconscientemente nos desarrollamos sin mayor conciencia.

Pues, para los adultos también tenemos otra “rantrée” que, tras un tiempo de relax, cogemos fuerzas para iniciar un curso que, aunque para nosotros no haya terminado, virtualmente lo empezamos de nuevo cuando nuestros hijos inician la jornada escolar completa. Se nos plantea una rutina, quizás más cómoda con todas sus variantes y novedades, un horario laboral que hemos de agradecer, porque tener trabajo es un lujo en salud mental y física. Pero nuestra “rantrée” exige nuevos objetivos: Nuestro sistema operativo cerebral (hemisferio cerebral izquierdo y el derecho) cuanto más integrados están ambos, mejor funcionamos en la vida personal, laboral y social. Se trata de integrar la perspectiva material y lógica que aporta el hemisferio izquierdo con la perspectiva espiritual y emocional del hemisferio derecho; de tal forma que nuestra vida en los tres frentes (personal, laboral y familiar) tome otra dimensión, otro sentido, otra forma de vivir, más sano, más libre, más completo…, más integrada. No somos solo razón, somos animales emocionales que razonamos, es decir somos lógica y emoción, materia y espíritu, análisis e imaginación, egocentrismo y escala de prioridades…¡No lo olvidemos!

Esta es nuestra asignatura pendiente en esta nueva “rentrée”, de la que no hay evaluación, pero tú sin darte cuenta la evalúas porque tienes conciencia de lo qué haces y de lo qué quieres conseguir. ¡Claro, no dejemos de lado la ciencia y la razón!, sino aceptemos otras realidades más profundas -del hemisferio derecho-, no rechazarlas, aunque sean menos tangibles y menos demostrables, difíciles de explicar, pero que son parte de nuestra vida. Confucio ya en el siglo IV a de C, decía a quien le preguntaba: “¿maestro el arroz para comer y las flores? Y, contentaba: Sí, el arroz para comer y las flores para tener por qué vivir. El arte, la emoción, la belleza, la música, nos pone en contacto con esa realidad más allá del mundo material. El arte, la emoción es muy útil para vivir, aunque no tenga un componente utilitario, esa es una asignatura que debemos entrenar, y ahí está el hemisferio cerebral derecho, que nos humaniza mucho más.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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