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Desafección eres tú

 

Leo que un conocido político foral y secretario de organización de su partido está muy preocupado por la desafección de los ciudadanos y contribuyentes hacia los políticos y los problemas que todos los partidos están teniendo de cara elaborar las planchas para el próximo año electoral.

También muestra su intranquilidad por la falta de jóvenes que se decidan a participar en los ayuntamientos y concejos para la gestión y administración de los recursos públicos. Falta de cantera en su esquema de funcionamiento.

Conociendo alguna actuación del susodicho, me vienen los “bequedianos” versos: “y tú me lo preguntas, desafección eres tú”.

Casi todos estamos de acuerdo en que la política es necesaria para vivir en sociedad. El asunto es cómo se lleva a la praxis esa idea. De entrada, los partidos políticos son el cauce. Sin embargo, en todos ellos, sin excepción se cumple la regla de Los Inmortales “sólo puede quedar uno”.

Es la realidad de la partitocracia, y para sobrevivir en la política o adaptan un perfil bajo hasta esperar su oportunidad u optan a formar su propio partido. Lo comprobamos continuamente a nivel nacional o regional, en Navarra o en Andalucía.

En general hay una ausencia total de autocrítica por la toma de decisiones erróneas, ya sea en la gestión de la administración correspondiente, como en el diseño de la campaña electoral o la idoneidad del candidato.

La falta de autovaloración en la gestión administrativa lleva a perder votantes. Bien propios que se desengañan y les dejan de votar o peor optan por otra papeleta ante las urnas, el llamado “voto prestado”. Bien por activación de los llamados indecisos y abstencionistas que se hartan y deciden cambiar para ver si la situación mejora. También, en este saco entra el llamado “desgaste del poder”.

En el caso del diseño de la campaña, siempre la cabeza de turco es el director de esta. Una gran parte de los electores están hastiados del “que vienen”. Últimamente se está produciendo el aumento del llamado voto útil, pero de efecto contrario. Como en el reciente caso de Andalucía y el que viene la extrema derecha. Al final se ha dado un aumento del voto útil, con la desaparición de Ciudadanos y el “macarenazo“ de Vox.

Cuando aprenderán en todos los partidos que hay que vender sus programas y sus ideas de cómo gestionar y porqué hacerlo así. En vez de echar basura sobre el contrario o meter miedo con los populismos extremistas de uno u otro signo y/o los nacionalismos separatistas. Sólo los muy cabreados y los acérrimos convencidos votan a esos extremos.

El aumento de la abstención casi siempre favorece, igual da el sistema electoral, a la candidatura más votada. Esto sólo puede evitarse con listas abiertas, o minimizar con segundas vueltas o circunscripciones al estilo americano o británico, en donde el candidato está cerca de sus votantes y no existen paracaidistas al estilo Macarena, última de una larga lista en donde no se libra ninguna sigla.

Por último, la idoneidad del candidato, lo primero hay que venir llorados de casa, algunos dan ganas regalarles un paquete de pañuelos, así empiezan mal. Mientras los candidatos que son designados por el índice del jefe del partido, normalmente por afinidad personal o ideológica interna, suelen acabar vendidos ante la debacle electoral y señalados como cabeza de turco de una decisión que ha tomado el líder o la ejecutiva nacionales, dejándoles el marrón y el papelón de ejercer de oposición en el mejor de los casos hasta las siguientes elecciones. Ya que muchos, no suelen tener otra opción laboral y deben tragar, como se dice vulgarmente. Y, si estos han salido de una elección interna, ante los malos resultados se ven obligados a dimitir, si tienen un mínimo de dignidad.

Es todo esto, lo que produce desafección. A la que hay que añadir, en el caso de los jóvenes o de otros posibles grupos, es la falta de escucha de los problemas de esos grupos en concreto, y por ello la falta de propuestas para resolverlos. Eso es la puntilla de la desafección.

También desde algunas opciones políticas, no se libran de ciertos prejuicios achacando que ciertos grupos son de tal o cual tendencia a la hora de votar y no apuestan por atraerles con proyectos o expectativas reales de mejora de su particular situación, y los dan por perdidos centrándose en ganar votos entre los que según su creencia está su electorado. La única excepción a esta regla suelen ser los pensionistas a los que se les compra el voto con una subida que queda recortada siempre por culpa del contrario por no llegar a un acuerdo, o de Europa o de la economía global y nunca por la nula actuación del ministro del ramo.

Por eso desafección eres tú. Cuando realmente cambiéis, todos Hunos y Hotros, a lo mejor encontráis personas que quieran participar en vuestros partidos. Mientras, desde la acracia, emplearemos estas tribunas, si nos publican, para señalar la luna, aunque os fijéis en la yema del dedo.

Jesús Bodegas, Ldo. en Ciencias Biológicas

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