Últimas noticias

¿Cómo afrontar el aluvión de malas noticias?

Si yo le dijera que no vea el telediario, con razón me contestaría lo que me tiene que contestar: ¿Y quién es usted para prohibirme tal cosa? Lógicamente no puedo ni debo entrar en esa cuestión de libertad, bastantes prohibiciones hemos tenido y tenemos en aras a nuestra “importante salud”, que lo es de la manera que nos la han presentado los sabios y expertos, pero hemos de aceptar que tenemos lo que tenemos, y hay que cumplir, no seré yo quien diga lo contrario. Pero me gusta el desahogo, me gusta razonar por mi cuenta, tengo la costumbre de leer otras opiniones diversas y encontradas, y me gusta generar mi propio criterio, aunque no sea políticamente correcto.

En este contexto, me acerco de forma prudente y reflexiva, a “hablar en voz alta”- mejor dicho, a escribir con letra clara-; que recibimos constantemente tantas noticias, tantas informaciones, muchas veces contradictorias, y casi siempre muy negativas, deprimentes, desmoralizadoras, un aluvión tan grande que nos deja muchas veces sumidos en un “clima triste, alicaído, que no hay forma de “levantar cabeza” … Yo, me pregunto y les traslado dicha pregunta: ¿Qué hacer?, ¿cómo afrontar el enorme aluvión de malas y tristes noticias? Una de las formas más eficientes que hoy planteamos para ello, es la teoría y práctica de la distracción. Un tiempo fuera (“time out”), no es otra cosa que una técnica psicológica de modificación del comportamiento, que busca eliminar conductas que no te gustan, que te desorientan, que te crean una emoción negativa o cierto nivel de ansiedad.

Pero hemos de advertir, para el lector inteligente, que la distracción no es sinónimo de negación. No se trata de esconder la cabeza debajo del ala, no; el “tiempo fuera” positivo, dentro de la disciplina de la Psicología positiva, nos orienta a obrar con respeto, a reaccionar de la manera más positiva para gestionar de forma correcta toda la información negativa a la que estamos expuestos continuamente; de tal manera que esa manera de abordar “todo lo que nos daña de fuera”, no nos haga entrar en crisis y en un estrés emocional como de hecho entramos muchas veces y durante mucho tiempo… Y de ahí el mal humor con el que te desenvuelves, que lo paga quien menos lo merece, que explotas de forma airada, que respondes sin sosiego, y con cierto regusto agresivo… No estamos enterrando la cabeza en la arena, cuando “nos distraemos”, cambiamos de pensamiento que no sea siempre el Covid-19, la intifada palestina o la ola de inmigración que nos amenaza… Pensar constantemente en el virus, en las disputas, en lo mal que llevamos la crisis, porque es de lo que todo el mundo habla, es tóxico y deprimente. Intenta no centrarse en esos temas, date un tiempo fuera, distráete con otras opciones que tienes a tu favor: Ver tu serie favorita, leer tu novela que tanto te engancha, escuchar la música que amas, haz una sopa de letras, pinta un…, juega con tus hijos, crea un nuevo juego o graba una escena que previamente prepares con tus hijos y bajo un guión elaborados por todos…; relájate cinco minutos, haz meditación para poner las cosas en su sitio, vete a caminar, etc. ¡Todo esto puede constituir una forma saludable de distracción!

Si nos paramos a pensar con reflexión sincera, la vida tiene mucho de bueno y de malo, pero que nosotros sin darnos cuenta, por nuestro cerebro prehistórico -reptiliano-, lo convertimos en menos que canta un gallo, en una situación negativa, espantosa, ansiosa, tenebrosa… Haciendo una mala traducción de lo que oímos y de lo que vemos. Porque ya lo sabes, que según cómo interpretes lo que ves, lo que oyes y lo que sientes, será el resultado positivo o más negativo, será a tu favor o será en tu contra, y eso te guste o no depende de ti únicamente, no de las noticias que recibes. Por eso me gusta mucho el pensamiento de la filosofía china: “No somos dueños del viento, pero sí de las velas”, yo las orientaré hacia ese viento para que me guíe por donde yo quiera y me sirva de crecimiento personal y a mi favor… “Tú eres el dueño de su velas”, interpreta a tu favor y traduce las cosas en positivo, sabiendo que el viento (las informaciones, la decisiones, lo gobiernos…) no los puedes controlar, pero sí, y debes; mover las velas a tu favor, con respeto, pero las cosas no suceden siempre para bien, pero tú si puedes aprovecharlas al máximo y de diferente manera, cambiando la vela, tu pensamiento, traduciendo mejor las emociones.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

Artículo anterior ¿Qué podemos hacer para reconstruir nuestra vida?   

Otras noticias publicadas

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies