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¿Qué podemos hacer para reconstruir nuestra vida?    

“La crisis ha hecho que la deuda pública aumente todavía más. De hecho, estamos en el grupo de economías avanzadas más endeudadas del mundo llegando al 120%, PIB: 1,34 billones; y la tasa de paro apunta al 17% a finales de año. Porque para salir de esta vamos a necesitar un plan de endeudamiento que no parece esté encima de la mesa de ningún mandatario. Frente a una sociedad agotada psicológicamente tras más de doce meses de pandemia y una economía que requiere reformas estructurales urgentes pero que nadie parece dispuesto a actuar. Muchos nos preguntamos si de verdad vivimos en nuestro país en un clima capaz de generar optimismo y confianza…” (M.A.Oneca, D.N.14-v-21) Me he permitido extractar algunas perícopas que más me han impactado del estupendo análisis que hace el autor en su opinión “la salida del túnel”. Yo, no entiendo de economía, pero lo que dice este señor me llegó tan dentro, entendiéndolo tan bien, que reflexioné para poderles levantar el ánimo con un optimismo inteligente.

Las opciones que aporta en su opinión el Sr. Oneca, son más que convincentes, y no soy yo quién para enmendar la plana, sólo faltaba. Pero dándole vueltas y vueltas, me he preguntado qué podemos hacer nosotros desde nuestro punto de partida personal, individual, social, generoso y con un cierto nivel de optimismo, que tanto necesitamos para poder volver a construir nuestro “mundo interior” y de esta manera mejorar y activar la alegría que se expanda por nuestro entorno y de esta manera mejorar esta crisis en la que se mezclan muchos puntos enrevesados y complejos. No quiero pecar de nada, solo quiero transmitir que en lo que podamos todos, debemos colaborar para que la “salida de la crisis sea más rápida y efectiva”. Pero nosotros individualmente, podemos contribuir activa y generosamente para reconstruir nuestra percepción, y ver y recordar que, con un optimismo inteligente, hemos salido de otras circunstancias tan fuertes y agresivas como la que está cayendo ahora mismo. Tintinea en mi memoria una frase -mi padre, con una observación primitiva-, que decía: “¡Qué rica tiene que ser España, para que salga de esta y salga más reforzada!”, y, hoy podríamos decir: ¡Qué riqueza existe en la generosidad de los españoles y en todo el país, para que cayendo la que está cayendo…; volvamos a remontar a pesar de los pesares! Esto, es una realidad, que mientras la vemos desenvolverse, nos da más miedo… Pero, pasado un tiempo, volveremos a resurgir como el ave Fénix de sus cenizas.

Creemos desde las ciencias del comportamiento, desde la neurociencia, que cada uno de nosotros tiene un potencial de acción tan importante, que mejorando cada uno de nosotros forzamos a que el sistema social mejore… No debemos -en ese optimismo inteligente-, dejarlo todo a que las fuerzas vivas hagan tal o cual -que también-, somos cada uno de nosotros quienes con generosidad y cierto ánimo impulsaremos entre todos “un nuevo cristal transparente y positivo” para ver las cosas desde otra perspectiva: Perder el miedo, es lo primero; una sociedad timorata, aturdida, enclaustrada, atormentada…, está debilitada y enferma, así es imposible exigir que avancemos. Otra pauta es “salir de nosotros mismos” y empezar a crear conexiones sociales, afectivas, de generosidad, de estimular nuevas líneas de acción, donde la creatividad en esa motivación se expande, se desarrolla con alegría -sin esperar el resultado inmediato-, pero llegará, somos una fuerza casi invencible, si todos apoyamos el hombro como lo han apoyado en esta pandemia los autónomos y muchas personas en ese tejido empresarial que ha permanecido tambaleándose pero ahí están, manteniendo con generosidad los puestos de trabajo… ¿Y el ejemplo de humanidad de tantos servidores públicos y privados en la sanidad pública y privada, que han sacado de flaqueza fuerza, y nos han demostrado que la generosidad no tiene límites cuando todos creemos en el ser humano? ¡Eso es optimismo inteligente!

Gracias trabajadores, gracias familias, gracias servicios de aquí y de allí, gracias a todos que hemos hecho un esfuerzo para sobrevivir, y ahora nos toca arrimar el hombro para salir ilesos y con más fuerza si cabe, reconstruyendo personal, familiar, de nuestro entorno con cierta alegría y esperanza de que vamos a salir, porque queremos y ponemos primero nuestro esfuerzo individual y personal para que todo empiece a funcionar.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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