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¿Una nueva Torre de Babel?

Estos días reflexionando, mientras desayuno leyendo la prensa, en mi caso el DN, muchas de las opiniones locales y de colaboradores, así como en la Prensa Nacional, que leo todos los fines de semana, me viene a mi memoria esa foto clásica, icónica y misteriosa de Brueghel el Viejo, representando ese pasaje de la Biblia en el capítulo 11 del Génesis: La construcción de la Gran Torre de Babel con siete escaleras de subida y otras siete de bajada… Me viene a la memoria este pasaje que mezclo la torre de Babel del holandés, con los judíos reportados a Babilonia, los sumerios y alguna alusión leída a partir del mito de la Torre de Babel: “La pluralidad de las lenguas era un síntomas de un mundo degenerado”; fue una manera fantasiosa de explicar la aparición de varios idiomas o lo que podría ser lo mismo el origen de las lenguas”. ¡No sé si nuestros jóvenes de la ESO sabrían explicar el mito de la Torre de Babel! Más próximos al “fortnite”, que a los textos bíblicos.

El lector suspicaz e inteligente, ya imagina por dónde voy… Estos tiempos “revueltos por pandemias interminables”, “por ideas subversivas”, “por criterios faltos de prudencia y de sabiduría”, “por incompetentes que nos gobiernan”, “por mil ideas peregrinas que salen de la boca de cualquier mediocre, que todos tenemos ejemplos cada día, que cuanto más bajo nivel cultural tienen, más alto suben en el escalafón social” … Una pléyade de grupos, gentes, políticos, ideólogos sin criterio, “maleducados, fanáticos e ignorantes”. El mundo está revuelto, ha perdido los puntos cardinales, no sabe si es sur o norte, depende qué ideología practique en ese momento y según que ganancias obtengan. ¡Se está abriendo una fosa profunda, donde enterrar todo lo bueno, aquello que nos sirvió, que nos dio sostén en medio de la locura, el andamiaje que a varias generaciones nos ha servido para vivir con una cierta solvencia y calidad de vida!

Ahora estamos atravesando un desierto de incertidumbres, carencia de líderes, de vacío de poder, de todo vale, mientras yo…; ¡es como una guerra sin bombas, sin metralla, sin muertes en los frentes! Es un mundo a la deriva, donde vale todo y todo es nada. Dicen los pensadores que vamos hacia un nuevo orden mundial, donde crecen cada días nuevos dioses, nuevos valores, nuevas emociones, nuevos líderes vacíos de contenido, o con un contenido “de plástico” … Donde iremos descubriendo que ya no somos quienes éramos, y el mundo no será lo que queríamos que fuera. ¿Nos estaremos yendo al garete como humanidad? ¡Con lo que cuesta conseguir madurez, equilibrio, sentido común, fuerza de voluntad, disciplina, responsabilidad y criterio, qué pronto se pierde todo y, cuánto cuesta recuperarlo!

¿No será esta una nueva torre de Babel?: “…Los hombres pretenden construir una torre tan alta que pudiese llegar al cielo. Pero entonces Yahveh, para impedir que terminasen la obra, confundió el único idioma existente y creó varias lenguas para que los hombres no pudieran entenderse…” El mito trae la leyenda: Una de las primeras utopías de querer ser dioses. Tenemos que estar alertas, si queremos que este mundo subsista, no nos queda otra que, entender que el desarrollo de la humanidad no tiene cabida sin una ética y una moral. La falta de confianza, la inmadurez en la persona, la falta de esperanza, la ausencia de diálogo, el miedo, el engaño y la infidelidad, son la base de los conflictos que existen en una sociedad disfuncional. ¡Creo que esto está pasando a nuestro alrededor, y no nos estamos dando suficiente cuenta! Algunos ya estamos en el último telediario de la vida, pero la vida seguirá, y aunque yo sea optimista por naturaleza – ¡aunque hoy me he desahogado! -, quiero otra vida, otro mundo, otro orden mundial, sin ser hipnotizado por los nuevos dioses que van apareciendo día a día, y los adoptamos sin mayor discusión por muy superfluos que sean y nos engañen mientras vivimos en una realidad virtual…

Nunca olvidemos: ¡que no somos seres racionales, sino seres emocionales que razonamos! No perdamos pues, nuestra identidad, lo trascendente, a pesar de cuántos dioses nos rodean por el camino de ese nuevo orden mundial… Las emociones las podemos razonar, y las razones las podemos traducir de otra manera y a nuestro favor, a pesar de tanta perplejidad como rodea en este pequeño mundo que estamos creando, aunque no nos guste su evolución.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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