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Encantados de haberse conocido ¡Ábrete, Sánchez! o, bien venidos al comunismo

Sin duda, así vemos de continuo a algunos de los que forman el desgobierno del cada día más “Alí Babá de la verdad” y los 22 que lo rodean, que sin duda sobrepasan los 40 del conocido cuento de “Las mil y una noches” si incluimos al filtrador de ruedas de prensa, Miguel Ángel Oliver -digno émulo del “cocinero” José Félix Tezanos-, en teoría secretario de Estado de “mala” Comunicación “palmera”; al doctor Simón, para el que “si acaso se dará algún caso…” -para darse sólo “alguno”, tuvo mala suerte el pobre, que ojalá se recupere pronto y bien (los cristianos no deseamos mal a nadie)- y buena parte de los ministros, cada vez más “minister”, como José Luis Ábalos, Fernando G. Marlaska -lo de grande ni como apellido-, Yolanda Díaz, experta en ERTE que, entre risas, ponía en un aprieto al más discreto compañero de Seguridad Social, José Luis Escrivá, que parecía pensar “a ver cómo sales de esta, guapiña”  -ya que es gallega – y tantos más en las distintas comparecencias o en los escaños del Congreso. Porque sólo algunos comparecen o aparecen, demostrando que los otros son absolutamente NO ESENCIALES y, por tanto, prescindibles, así que al ERTE político de cabeza. Al menos, el pobre leñador persa del citado cuento robaba a ladrones, pero el doctor Fraude cum Laude roba la verdad a todos y ya veremos qué más -si explota la crisis económica que tenemos en puertas- a los que soportan mayoritariamente el tejido económico nacional y el gasto público: clase media, PYME, autónomos y trabajadores. Se me ocurre que la cada día mayor proporción de españoles hartos de este manipulador mentiroso, podríamos parafrasear el grito que Alí Babá escuchó a los ladrones para entrar en la cueva del tesoro –¡Ábrete, Sésamo!– y gritar fuerte ¡Ábrete, Sánchez! que ya sabemos que en lenguaje coloquial equivale al ¡Vete, Sánchez! Su ministra de Trabajo le hace una dura competencia en mensajes “antológicos” tras dejar una “importante” segunda conclusión de lo que para esta pandilla de ineptos se hace destacable. El jefe decía el otro día que “Ahora los niños se lavan más las manos” y esta innombrable escupió, muy sonriente ella por su “chiste”, que “En este país, los niños y las niñas ya van a saber lo que es un ERTE”.

¡Qué decir de Ábalos! acreditado “maestro Ciruela” y ministro de transportes de una categoría moral muy inferior a la grandeza que están demostrando los transportistas a los que desatiende, y que se permite “bromear” con el amago de beso y sonrisa -maldita la gracia- a la portavoz socialista Adriana Lastra -lastre auténtico para la democracia-, que insulta a la oposición mientras su jefe le pide “unidad y lealtad”, conceptos que esta gentuza, con sus comportamientos, demuestra a diario que desconoce. O de Marlaska, con muecas de satisfacción o miedo ¿tendrá algo de conciencia? desde su “autocrítica constructiva”, sin duda la que demostraba en su “autoloa triunfalista” el adorado líder en otro soporífero discurso, esta vez para más escarnio desde el atril del Congreso, “representación” del pueblo soberano. Soberanía que hay que demostrar echando de ahí cuanto antes a este impostor que llegó desde la mentira “la moción de censura se hace para convocar unas elecciones lo antes posible para dar estabilidad al País” -diez meses y porque no tuvo más remedio- y ganó el 10N con la menor “mayoría” que ningún partido haya obtenido jamás en unas elecciones y con muchas más mentiras: “No pactaré con el populismo que nos lleva a cartillas de racionamiento y a Venezuela” o “el gobierno de España no puede depender del nacionalismo”, entre otras no menos escandalosas.

¿Qué se puede esperar de un presidente tan rastrero que, además de las infinitas y conocidas mentiras, ocultaciones, abusos de autoridad, manipulaciones legislativas para colarnos a su socio por la puerta falsa, etc., es capaz de tratar de eludir su responsabilidad atacando a una comunidad autónoma ahora, tras el decretazo  de unificación, más dependiente aún del gobierno central. Claro que como siempre le saca varios cuerpos de ventaja en sus decisiones el “Salvar al soldado Sánchez” de Iván Redondo habrá añadido como principal estrategia “Difamar a la (ésta con mayúscula) Soldado Ayuso”-. Ya no le basta con las zancadillas desde todos los medios de comunicación públicos que maneja y la sucia colaboración de los “privados” subvencionados -menuda contradicción- para eso y pasa al ataque directo, él y su “portacoz”, que ya venía demostrando ser esto y desde el Jueves Santo no necesita más pruebas. Mientras el incompetente presidente decía “la Presidenta de Madrid -no se entera de que presidente es el “ente” (ser) que preside, no la “enta”- lleva semanas sin comparecer”, lo cual, además de ser falso porque desde su confinamiento por la cuarentena -algo que parece querer ignorar este fantoche- no dejó de hacerlo por vía telemática, es de una mezquindad tal, que sólo unos rastreros como Pedro Sánchez y su número dos podían demostrar. Tanto fue el despropósito insultante que Isabel Díaz Ayuso no tardó en enviar un durísimo escrito de protesta, como debería ser la norma en el PP siempre en el que, entre otras cosas le recuerda que el RD sobre el estado de alarma centralizaba un mando único en el gobierno. Y por si fuera poco, este individuo que nos lleva al desastre, desconoce también algo de primero de manual de dirección que cualquier dirigente debe tener muy claro, se pueden delegar algunas funciones, pero la responsabilidad no se delega NUNCA. El discurso del Jueves Santo estuvo tan cargado de mentiras, que fue objeto de muchas críticas, como la de John Müller ese mismo día en Twitter y el artículo de Álvaro Carvajal y Olga R. Sanmartín en El Mundo del viernes. Hasta nueve veces recoge este artículo que mintió Sánchez, aunque yo añadiría una más, ya que él mismo es la gran mentira desde su primera aparición pública en 2014.

Estuvieron bien los discursos de Pablo Casado y Santiago Abascal. El primero empezó por la recordada frase del que hasta ahora era el rey de la mentira en el PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba (q.e.p.d.), en la jornada de reflexión del 13 de Marzo de 2004, que incumplió, porque había que “rentabilizar” el atentado, cuarenta y ocho horas antes, en Atocha, “Los españoles merecen un Gobierno que no les mienta, merecen un gobierno que les diga siempre la verdad” y le echó en cara su recelo al debate abierto, su deslealtad en 2014 cuando la mínima epidemia de Ébola en España, su falta de autoridad moral para pedir lealtad ahora y que “En la primera votación del estado de alarma le dije que no estaba solo, en la segunda que esto no iba bien, y hoy le debo decir: así no”. Le dijo que “Casi no queda un medio influyente internacional que no haya criticado su imprevisión y mala gestión de la crisis, a los que no puede amenazar con el BOE”, le recordó por segunda vez su falta de ética al no declarar luto nacional con casi 15.000 muertos “oficiales” -hoy, en torno a 17.000, sigue igual-, además de que “Una cosa es contener la expansión de la pandemia y otra muy diferente confinar la democracia”, dejándole muy claro que “Esta ha sido la crónica de una pandemia anunciada” y que  “Por encima de la lealtad al gobierno siempre estará nuestra lealtad a los españoles porque “seguimos apoyando al Gobierno para salvar vidas, pero no para arruinar España” y “no seré yo el que le exija responsabilidades en medio de la tormenta. No, hasta que amaine, para terminar recordándole las diez medidas “para los más afectados por la crisis” que conocimos hace tiempo ya, y un sentido homenaje de apoyo “a la generación de nuestros padres y abuelos, que hicieron posible la transformación de España y que ahora son los que están sufriendo los estragos del coronavirus”, pero a todo eso sólo obtuvo gestos displicentes y desprecio absoluto, silencio, muecas de indiferencia y ningún atisbo de acuerdo.

Mucho más fácil era la postura del segundo, el de Vox, tal vez algo más duro en su discurso populista de calle al que ya nos tiene acostumbrados, porque sabe que sus posibilidades de poner en práctica lo que dice son nulas. Es fácil “prometer” lo que nadie le va a echar después en cara que no hizo, porque no tendrá la oportunidad de gobernar, espero, por el bien de España también.

Me despido con una frase que tomo prestada de un interesante artículo de El Diestro sobre “La estrategia de Georges Soros para salvar a Pedro Sánchez de ser condenado por un delito contra la humanidad”, que sin duda tendrá bien aprendida su director de gabinete, el antes citado Redondo, para mecer bien la cuna de la exculpación que, a mi juicio, tiene bastante difícil su jefe y algunos de su órbita. La frase en cuestión se debe al filósofo estadounidense William James Durant y dice que “Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que se ha destruido a sí misma desde dentro”, que es lo que lleva haciendo desde que llegó este desgobierno socialcomunista, al que la pandemia le está sirviendo para acelerar sus planes de destrucción del sistema y su pretendido cambio de régimen a base de reales decretos que exceden en mucho lo que la situación requiere y para muestra el publicado ayer, 11 de Abril en el BOE, que incluye la Orden de 9 de abril del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda urbana, TMA/336/2020,  cuyo  Art. 4  recoge el Programa de ayuda a las víctimas de violencia de género, que digo yo que qué tendrá que ver esto con las víctimas de la pandemia, cuyo objeto, punto 1 es “…facilitar una solución habitacional inmediata a las personas víctimas de violencia de género, a las personas objeto de desahucio de su vivienda habitual, a las personas sin hogar y a otras personas especialmente vulnerables”, que completa  en su punto 3: ”Las Comunidades autónomas y las ciudades de Ceuta y Melilla pondrán a disposición de la persona beneficiaria una vivienda de titularidad pública, o que haya sido cedida para su uso a una administración pública, aunque mantenga  la titularidad privada, adecuada a sus circunstancias en términos de tamaño, servicios y localización, para ser ocupada  en régimen de alquiler, de cesión de uso, o en cualquier régimen de ocupación temporal admitido en derecho. Cuando no se disponga de este tipo de vivienda, la ayuda podrá aplicarse sobre una vivienda adecuada, de titularidad privada o sobre cualquier alojamiento o dotación residencial susceptible de ser ocupada por las personas beneficiarias, en los mismos regímenes”. ¿Quién determina esas “circunstancias” de la personas beneficiarias? Bienvenidos al comunismo, señores votantes de la izquierda “moderada” y el nacionalismo, y abducidos por esa “derechita valiente” y “veletas naranjas” que, con la división alentada por la izquierda, facilitaron su llegada.

Antonio de la Torre, licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión

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