Hace ya algunos años cuando gobernaba UPN en Navarra de la mano de Yolanda Barcina, se abría una clínica abortiva en Ansoáin, al lado de Pamplona. Motivo que llevó a 11 personas de condición civil navarra a presentar una histórica ILP (iniciativa legislativa popular) para cerrarla por «contrafuero», defendida por Nieves Ciprés en el Parlamento de Navarra. Con el requisito jurídico previo para su tramitación y las más de 7000 firmas requeridas, entonces.
Debe recordar que durante todo este tiempo varias decenas de personas han acudido habitualmente a sus alrededores para intentar evitar que se cometieran abortos en dicha clínica. En muchos casos, algunas mujeres, conscientes de lo que van a hacer, les han solicitado ayuda para continuar con su embarazo.
Ayer se conocía que en EEUU en el estado de Indiana daban sepultura cristiana a más de 2000 fetos abortados que se habían encontrado en diferentes viviendas de un conocido doctor abortista estadounidense fallecido recientemente.
Ambas noticias, una ya en pasado y otra ya en presente, reflejan una realidad que se pretende ocultar y que la ideología que hoy domina esta sociedad considera algo normal, algo habitual.
Si hoy se blanquea a los asesinos de ETA ocultando sus desmanes, ocultando su violencia y humillando a sus víctimas, qué no se hará con las decenas, con los miles de abortos que se cometen al día, cada mes o cada año.
Que noticias como estas no hagan desfallecer el ánimo de quienes defienden la cultura de la vida y no la de la muerte.

