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“El abrazo de Genovés” como símbolo de este gobierno

“El abrazo de Genovés” como símbolo de este gobierno

Escribo estas líneas con la inmensa alegría de haber podido hacer realidad mi sueño desde hace 30 años. Entonces, en 1990 me embarqué junto con Enrique Curiel en un novedoso proyecto, la Fundación Europa, que consideraba al PSOE como “Casa común de la izquierda”, término por cierto que ahora suele emplear Pablo Casado para definir al PP en el seno de la derecha.

Durante esos 30 años batallamos por conseguir la necesaria unidad de esa izquierda y hoy día 7 de Enero de 2020 se ha hecho realidad. Hemos necesitado dosis enorme de esfuerzo y “mano izquierda” (curioso que precisamente sea izquierda la que se emplee para definir la templanza, tacto, paciencia en una actuación) pero al final a las 14.28 de hoy se ha conseguido.

Ahora viene lo más difícil; gobernar. Utilizar esa mano izquierda para sortear las inmensas dificultades que esperan en el intrincado camino que comienza.

Es la primera experiencia de un gobierno de coalición que tenemos en nuestra reciente democracia. Por tanto vamos a caminar por terrenos inexplorados que conviene transitar con habilidad y cuidado.

Después de observar el debate de investidura del pasado fin de semana, deberemos tener claro que la derecha no lo va a poner fácil, todo lo contrario, va a intentar poner todos los obstáculos para hacer descarrilar este tren plural, dinamitando todos los puentes que vayamos construyendo.

Va a contar para ello con sus medios de comunicación, con sus poderes fácticos sean económicos, financieros, bancarios, empresariales e incluso a la vista de las últimas declaraciones, religiosos.

Incluso es probable que se intenten indignantes llamamientos al ejército para que evite lo que definen como “intento de romper España”.

Para evitar eso vamos a tener que realizar una inmensa campaña didáctica, que explique que ese gobierno no va a romper España, entre otras cosas porque tenemos un estado absolutamente consolidado y fortalecido que es imposible romper.

Son precisamente las tensiones centro-periferia las que ponen en peligro esa unidad y es el diálogo, la negociación, el acuerdo entre ambas partes lo que va a permitir evitarlo. Así se hizo en la I Transición y así deberemos hacerlo en esta II.

Porque quizás ese sea el gran reto que tenemos, poner en marcha una II Transición, esta vez sin el tutelaje y la vigilancia de un ejército todavía entonces leal al franquismo, pero con la dificultad de un nacionalismo, en especial el catalán, más enervado que entonces.

Tampoco la derecha actual tiene el talante de la de aquel histórico momento. Observar dos imágenes como las de Adolfo Suarez saludando cordialmente a Dolores Ibarruri “Pasionaria” o el abrazo don Santiago Carrillo contrasta con el de su hijo dando la espalda a la portavoz de Bildu.

Por lo tanto una de las tareas de esa campaña didáctica para poner en marcha esta nueva transición, debería ser la de convencer a una parte de la derecha, en concreto al PP, para que se comporte como la de antes.

El contencioso centro-periferia, especialmente con Catalunya pero también en Euskadi, va a exigir consensos más amplios que el de los partidos que permiten poner en marcha a este gobierno. Porque probablemente una de las tareas a realizar sea la de la reforma constitucional, que permita convertir España en los que es realmente, una nación de naciones, un Estado Federal Plurinacional y para eso necesitaremos la implicación del PP.

Pero antes de todo esto nos viene el primer reto, sacar adelante los presupuestos para este 2020. La derecha tradicionalmente suele gobernar para los suyos, incluso se podría decir que para los suyos, suyos, aunque asegura falsamente que lo hace para toda la ciudadanía.

¿Por qué entonces la izquierda no puede hacerlo de la misma manera? Especialmente si tenemos en cuenta que los nuestros, o sea las capas populares, medias, los más necesitados, somos la inmensa mayoría.

Quizás haya llegado el momento de que un gobierno de izquierdas (debemos perder el miedo, empezando por Pedro Sánchez, a ponerle nombre y apellidos y dejar a un lado el ambiguo concepto de progresista) gobierne para su base social sin miedo y el primer reto será la elaboración de los presupuestos con esa finalidad.

Teniendo en cuenta al resto evidentemente, pero priorizando resolver los problemas acuciantes de los nuestros.

Grandes retos le vienen a este gobierno que se va a estrenar el viernes, pero hoy debemos estar satisfechos por lo realizado, ilusionados con el futuro y dispuestos las diferentes izquierdas a caminar codo con codo, como el cuadro de “El abrazo” de Juan Genovés. En ese cuadro hoy se vislumbran a Sánchez e Iglesias, pero también a Urkullu, Junqueras o Errejón.

Quizás haya que proponer que esa imagen sea la de marca de este nuevo gobierno de las izquierdas. “El abrazo” de Genovés como símbolo.

Con audacia, imaginación y grandes dosis de generosidad lograremos finalizar esta legislatura. Hoy toca disfrutarlo.

Veremos………..

P.D.: Precisamente por esos 30 años batallando por llegar a esta situación, porque este nuevo gobierno sintetiza todas mis ideas, volveré mañana a la sede de PSN-PSOE a solicitar de nuevo mi afiliación.

José Luis Úriz Iglesias, ex parlamentario y concejal de PSN-PSOE

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