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El Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) ha puesto en funcionamiento este mes dos nuevas habitaciones de alta seguridad radiológica acondicionadas para pacientes que requieran el suministro de yodo 131, sustancia radiactiva que se utiliza en tratamientos post-quirúrgicos de cáncer diferenciado de tiroides. En Navarra, se registra una media de 40 casos nuevos de carcinoma diferenciado de tiroides al año.
Las dos habitaciones han sido dotadas de equipamiento específico para la gestión, recogida, tratamiento y evacuación controlada de los residuos radiactivos líquidos y sólidos que se generaran con cada tratamiento, lo que ha supuesto una inversión de 214.170 euros
El consejero de Salud, Fernando Domínguez Cunchillos, ha visitado hoy las nuevas habitaciones, acompañado por el gerente del CHN, Antonio Merino, la jefa del Servicio de Medicina Nuclear, María Eugenia Martínez Lozano, el jefe del Servicio de Endocrinología, Luis Forga LLenas y el jefe de Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, Anastasio Rubio Arróniz.
Las habitaciones 213 y 214 se encuentran en la segunda planta del área de hospitalización del Pabellón C del CHN-A, donde están ubicadas las habitaciones del Servicio de Endocrinología, dirigido por el jefe de Servicio Luis Forga Llenas. Tienen 14,93 metros cuadrados cada una, disponen de un baño individual de 5 metros cuadrados especialmente equipado, una pequeña antesala, un cuarto de residuos sólidos y una zona de lavado para personal sanitario con ducha incorporada.
Suministro de yodo 131 y otras sustancias
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Las dependencias han sido acondicionadas para el suministro de tratamientos metabólicos con sustancias radiactivas (radionúclidos) a dosis altas. Están concebidas fundamentalmente para la terapia con yodo radiactivo 131, que se utiliza en tratamientos post-quirúrgicos de cáncer diferenciado de tiroides (papilar, que es el más frecuente, y folicular) y sus metástasis.
Estas habitaciones se pueden utilizar también en el tratamiento de otros tumores, como los neuroendocrinos (tratados con MIBG-I-131) o para el suministro de otros radionúclidos, como Samario-153, indicado para el alivio del dolor óseo en pacientes con múltiples metástasis esqueléticas, y el Lutecio-177, indicado en algunos cánceres diferenciado de tiroides resistentes al yodo 131.
El carácter radioactivo de estos productos exige la previsión de un sistema de aislamiento para los y las pacientes tratados y para la recogida y eliminación segura de los residuos generados en el proceso de tratamiento, a fin de proteger a su entorno y a la población general de los riesgos de contaminación y radiación.
Estancia media de tres días
El tiempo que los y las pacientes deben de permanecer ingresados en estas habitaciones varía según las dosis y el tipo de radionúclidos suministrados. En el caso del yodo 131, se prevé un ingreso medio de tres días. En cada tratamiento, el yodo se absorbe en el tracto gastrointestinal, pasa al torrente sanguíneo y es parcialmente atrapado y organificado en el tejido tiroideo funcional, donde actúa contra el cáncer tratado. La parte no absorbida se elimina a través de la orina, heces, sudor y saliva. Entre el 70 % y el 90 % se elimina por la orina en las 48 primeras horas. La dosis se administra en forma de capsula vía oral.
El Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, integrado por siete profesionales de la Física, es el encargado de medir la radiactividad tanto del paciente como de los enseres y de las personas que le rodean y atienden durante el ingreso, así como de establecer y supervisar todas las medidas de seguridad radiológica necesarias, de determinar el momento en el que el o la paciente puede ser dado de alta sin suponer un riesgo y de la formación en materia de protección radiológica de todo el personal de la planta encargado de las habitaciones (profesionales de Medicina, Enfermería, auxiliares, celadores y celadoras y personal de limpieza), a los que se ha provisto de dosímetros personales, que miden la radiación que están recibiendo. El personal de Medicina Nuclear y de Radiofísica dispone de cursos y licencias especiales de trabajo obligatorias reguladas por el Consejo de Seguridad Nuclear.


