Últimas noticias

Ramón y Cajal: Debemos buscar más dianas que al inhibirlas frenen las metástasis

El patólogo Santiago Ramón y Cajal considera que la ciencia debe seguir buscando nuevas alteraciones genéticas en los tumores cancerígenos, unas dianas «cuya inhibición permita controlar mejor el desarrollo, la progresión tumoral y las metástasis».

Y es que, explica, el cáncer no se origina por una sola alteración genética, como HER2 en mama o EGFR en pulmón, sino por múltiples alteraciones y, además, durante la formación y el avance del tumor van apareciendo otras.

Así lo expone en una entrevista con EFE, con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, el 4 de febrero, el jefe de Anatomía Patológica del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y sobrino biznieto del Premio Nobel de Medicina del que, además del nombre, heredó la especialidad médica que ahora ya permite clasificar a los tumores en diferentes subtipos facilitando tratamientos más precisos.

Pregunta.- La anatomía patológica ha dado pasos de gigante, si antes el cáncer se abordaba en función del órgano en el que aparecía y el tipo de célula, hoy tenemos información sobre su biología molecular.

Respuesta.- El cáncer no es un enfermedad única, sino cientos de enfermedades diferentes. De ahí que el gran reto sea la heterogeneidad tumoral. Hay más de 250 tumores diferentes y, si tenemos en cuenta las diferencias moleculares y la variabilidad que hay en la progresión de los tumores, pues el número es de miles de posibilidades distintas que hace que cada tumor en cada paciente sea diferente.

Además, un tumor de varios centímetros no es igual en todo su espesor y mucho menos en las metástasis o después del tratamiento. El tumor cambia a nivel morfológico, pero sobre todo cambia a nivel molecular.

Actualmente, conocemos alrededor de veinte alteraciones genéticas que nos ayudan en algunos casos al diagnóstico y que son dianas terapéuticas sobre las que se dirigen tratamientos a la carta. Es el caso del HER2 en mama o EGFR en pulmón, entre otras.

Pero cuando el cáncer ya está diseminado es muy difícil curarlo, incluso con estos inhibidores. Y es que en el cáncer hay muchas alteraciones genéticas, por lo que si nosotros bloqueamos un acelerador se puede producir un efecto beneficioso, pero sabemos que van a aparecer resistencias en la mayoría de los casos o activación de otras alteraciones moleculares, por lo que va a ser muy difícil curar tumores metastásicos.

P.- ¿Y por qué la ciencia no avanza en identificar alteraciones genéticas más allá de la veintena ya conocidas?

R.- Es un proceso complejo que requiere ensayos clínicos para su validación. Hay que acelerar el desarrollo de dichos ensayos clínicos y también buscar nuevas dianas terapéuticas que sean claves para la supervivencia de las células malignas. Dianas que inhibirlas nos permita controlar mejor la progresión tumoral.

P.- La mama es uno de los cánceres donde más se ha avanzado en el conocimiento de la biología del tumor y esto ha permitido clasificarlo en subtipos (hormonal, HER2, triple negativo…) y lograr tratamientos más eficaces ¿Qué otros cánceres llevan ese camino?

R.- En pulmón se ha avanzado bastante también. Igual que HER2 está en un 20 % de los tumores de mama, que es una buena diana terapéutica, en pulmón tenemos mutaciones del receptor epidérmico EGFR en alrededor del 10% de los adenocarcinomas.

Soy optimista y luchador, pero no me gusta transmitir mensajes que lleven a titulares como «Una nueva diana cura el cáncer», porque es mentira.

Los receptores HER2 y EGFR es de lo mejor que hay en oncología, en carcinomas, pero si hay metástasis el pronóstico sigue siendo muy malo porque se hacen resistentes, por eso insisto en que estamos buscando fórmulas alternativas porque con lo que tenemos aumenta la supervivencia, pero no se disminuye la mortalidad.

P.- La biopsia líquida detecta material genético circulante y permite, entre otras cosas, el diagnóstico precoz y predecir recaídas. ¿Cómo va a cambiar el estudio de los tumores?

R.- Sí, la biopsia líquida lo va a cambiar de forma relevante. Permite detectar en plasma (y en otros líquidos como el cefalorraquídeo y orina), alteraciones genéticas, ARN (ácido ribonucleico, mensajero de la información genética) y ADN (ácido desoxirribonucleico, que contiene el material genético de los seres vivos), fundamentalmente.

Con esa aproximación diagnóstica se puede monitorizar el tratamiento de los pacientes y detectar otras alteraciones genéticas que se hayan producido en la progresión tumoral o tras el tratamiento.

El siguiente paso es analizar múltiples alteraciones genéticas en una mínima muestra de plasma (con tecnología multiplexing) que nos ayudará a tener una foto más completa de las características moleculares del tumor. Esta tecnología ya se está empezando a utilizar.

P.- ¿Los marcadores tumorales convencionales siguen siendo efectivos?

R.- No hay muchos marcadores tumorales y muchos de los que hay se descubrieron hace ya más de 50 años, como el CEA y el PSA. No hay marcadores tumorales muy específicos, ni sensibles en cáncer de mama o pulmón, por ejemplo. Se está trabajando mucho e invirtiendo gran cantidad de dinero en la detección de biomarcadores en sangre y esperemos que pronto tengamos buenas noticias.

Es difícil encontrar un biomarcador específico de un tumor o de malignidad. Algunos se pueden elevar también en algunas inflamaciones. No obstante, su detección es importante como señal de alarma para estudiar en profundidad al paciente y si hay sospechas clínicas o radiológicas realizar una biopsia, etc. EFE

La incidencia del cáncer aumenta y los casos superan los previstos para 2020

Investigadores españoles presentan un marcador para estudiar tumores cerebrales

 

About The Author

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *