
El presidente electo de EE.UU., Donald Trump, ha anunciado que dejará completamente» sus negocios privados para dedicarse a dirigir el país. Los detalles de cómo se apartará los explicará en una rueda de prensa convocada para el próximo 15 diciembre.
En una cadena de mensajes por Twitter, Trump ha dicho que esa rueda de prensa, en Nueva York, la dará acompañada de sus hijos, que han estado estrechamente vinculados al negocio inmobiliario que le permitió al magnate neoyorquino acumular su fortuna.
La rueda de prensa permitirá «analizar el hecho de que dejaré mi negocio en orden para dedicarme por entero a dirigir el país con el fin de hacer a Estados Unidos grande de nuevo», ha agregado Trump, retomando el lema de su campaña.
Evitar un conflicto de intereses
Trump recuerda que las leyes no le obligan a dejar sus negocios, lo que sí ocurre con el resto de los altos funcionarios de la Administración, pero asegura que su decisión es importante para evitar «un conflicto de intereses» con algunos de sus negocios.
«Por lo tanto, se están elaborando documentos legales que me apartarán completamente de las operaciones de mis negocios. ¡La Presidencia es una tarea más importante!», agrega el presidente electo.
Hence, legal documents are being crafted which take me completely out of business operations. The Presidency is a far more important task!
Trump sigue siendo, hasta la fecha, el presidente ejecutivo de The Trump Organization, un conglomerado que gestiona miles de millones de dólares en más de una docena de hoteles y campos de golf o edificios en zonas de gran valor inmobiliario, como la Torre Trump, en pleno centro de Manhattan en Nueva York, donde reside el millonario.
Y la posibilidad de que Trump siga vinculado a sus negocios durante la Presidencia, que comenzará el 20 de enero, ha sido uno de los temas en los que se han centrado los medios de comunicación estadounidenses en las últimas semanas.
Pese a que, como él ha recordado, está protegido por la ley ante posibles conflictos de intereses a un nivel que no lo estarían los miembros de su Gabinete, escándalos sobre decisiones que afecten a sus negocios podrían perjudicar a su presidencia y, eventualmente, llevar al Congreso a realizar un «impeachment» o juicio político, que acabaría con su mandato antes de tiempo.
El multimillonario, que hizo campaña con la promesa de acabar con la corrupción que -según él- plaga los centros de poder en Washington, llegará a la Casa Blanca como uno de los mandatarios más ricos que jamás haya ocupado el puesto, con una fortuna estimada de unos 3.700 millones de dólares, según Forbes. NAVARRA INFORMACIÓN


