
Durante el debate del estado de la Comunidad Foral celebrado en el Parlamento de Navarra, se hicieron declaraciones acusatorias hacia el anterior gobierno navarro en el sentido de que la actual crisis de la Hacienda Foral, o lo que es lo mismo, la falta de disponibilidad económica era debida a su mala gestión, que había provocado menos ingresos ante unos gastos iguales o incluso mayores.
La CEN (Confederación de Empresarios de Navarra) alertaba de que una política económica basada en la obtención de recursos económicos obtenidos solamente como consecuencia de la recaudación de impuestos, no era buena para la actividad empresarial y tampoco era buena para la posible llegada de inversiones. Dicho consejo venía dado ante la elevada política recaudatoria del gobierno navarro, ahora y antes, justificada por la situación económica encontrada.
Efectivamente, sólo un aumento de la presión fiscal no hace que se generen los recursos suficientes. Se necesitan otros mecanismos, otras medidas que estimulen el crecimiento económico y, con ello, un aumento de la recaudación impositiva correcta y ordenada y que sea, como mínimo, similar un año tras otro, con el objeto de contar con unos ingresos regulares, que no dependan solamente de los resultados de cada año.
Recurrir a la subida de impuestos solamente, refleja la inmadurez de unos gobernantes bisoños, más preocupados de la adopción de medidas de corte político para conseguir sus objetivos, que de obtener y buscar las soluciones adecuadas para mejorar el estado de la economía. Los tiempos en economía son vitales para lograr el éxito esperado. Se necesitan, por tanto, gobernantes capacitados, capaces de obtener lo que se espera de ellos. No parece, a la luz de los acontecimientos, que este gobierno sepa estar a la altura de las circunstancias.
Los paganos, como siempre, los ciudadanos.
