El exintegrante del comando Amaiur de ETA Jorge Olaiz será juzgado a partir de mañana en la Audiencia Nacional por tratar de matar en 2000 al concejal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona Miguel Ángel Ruiz Langarica, hechos por los que se enfrenta a una petición del fiscal de 15 años de cárcel.
Olaiz, que fue puesto en libertad en 2014 tras cumplir casi trece años en prisión tras ser detenido en 2001 por un tiroteo con la Guardia Civil en Pamplona, ingresó en prisión hace un año por este intento de asesinato al ser reconocido por un testigo como la persona que logró huir del lugar de los hechos.
El juicio iba a celebrarse el pasado 8 de marzo, pero finalmente tuvo que ser suspendido al no haber sido posible localizar a un testigo «fundamental».
Por estos hechos ya fue condenado el etarra Iñaki Beaumont, mientras que para Olaiz la causa se sobreseyó en 2002 por falta de pruebas contra él, pese a haber sido procesado en febrero de 2001 por su presunta vinculación con esta tentativa de asesinato.
Sin embargo, en 2014, un testigo protegido declaró haber reconocido «sin ningún género de dudas» a Olaiz como uno de los intervinientes en ese intento de atentado y la Jefatura Superior de Policía de Pamplona y la Guardia Civil de Navarra elaboraron informes al respecto que condujeron a la reapertura de esta causa.
Ahora la Fiscalía pide para él 15 años de cárcel y una pena de alejamiento del lugar en el que residan la víctima y sus familiares por un periodo de diez años una vez quede en libertad.
En sus conclusiones provisionales, el fiscal Pedro Rubira recuerda que Olaiz integraba junto a Beaumont el comando Amaiur cuando recibió instrucciones de ETA en Francia para hacer seguimientos a concejales socialistas y de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona, así como a representantes de esos partidos en el Parlamento Foral de Navarra.
Olaiz se centró en Ruiz de Langarica, con quien coincidía en su actividad laboral, ya que la empresa del edil «AP Amortiguadores», tenía subcontratada a «Electricidad Industrial FRAER» en la que trabajaba el acusado.
De este modo supo que el concejal carecía de escoltas de protección y tras someterle a vigilancias en su domicilio, «resolvió acabar con su vida» el 24 de noviembre de 2000, relata el fiscal.
Para ello, ese día se apostó a las 9.00 horas en la casa de Ruiz de Langarica junto a Beaumont, que portaba una pistola Sig-Sauer 9 milímetros parabellum que le habían entregado en el sur de Francia.
Sin embargo, no lograron perpetrar el atentado gracias a la intervención del testigo protegido NA 10014 que, al sospechar de la actitud de los dos etarras, alertó a una patrulla de la Policía Nacional que se encontraba en una calle próxima al domicilio del edil.
Cuando los agentes se acercaron a Beaumont para identificarle comprobaron que llevaba en la cintura un arma y en ese momento procedieron a detenerle, mientras que Olaiz, al observar la escena, se dio a la fuga.
Tras permanecer oculto en casa de amigos en Pamplona, Olaiz se trasladó a Francia y se integró en el comando Kroma hasta que fue detenido en noviembre de 2001.
Como elemento de corroboración de la declaración del testigo protegido que identificó al acusado consta una sentencia de la Audiencia Nacional por la que se condenó a los colaboradores que alojaron a Olaiz, conociendo que «iba armado con una pistola y que era buscado por las fuerzas de seguridad del Estado por atentar como miembro de ETA contra diversas personas». EFE

