
El ministro del Interior de Mali ha dado por terminado el asalto yihadista al hotel Radisson, en el centro de Bamako, la capital de Mali. El grupo de captores había tomado 170 rehenes -140 de ellos huéspedes y 30 empleados- y un número indeterminado de personas han resultado heridas durante el tiroteo. El número de fallecidos ascendería a al menos 27, entre los que hay un francés, un belga y dos malienses, según cascos azules de la ONU.
Dos asaltantes han fallecido y, entre los rehenes fallecidos, se encuentran un ciudadano francés, dos malienses y un belga. Pero debido al ‘modus operandi’ de estos grupos y las condiciones del lugar en el que se encuentran, el número podría ser más elevado.
Un grupo de asaltantes encargados del secuestro de hoy resisten dentro del hotel contra las fuerzas de seguridad, incluso después de la evacuación de todos los civiles del edificio, ha declarado el portavoz del ministro de seguridad.
El grupo islamista Al Murabitún, fundado por el veterano yihadista Mojtar Belmojtar, ha reivindicado la autoría del ataque y ha dicho que han actuado «en coordinación» con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).
De los 170 secuestrados, los terroristas liberaron en un primer momento a una decena que fueron capaces de recitar varios versos del Corán o la ‘shahada’ (profesión de fe islámica), considerada uno de los pilares del islam. Esta no es la primera ocasión en la que los terroristas piden a los rehenes que reciten versos del Corán como condición para liberarles. Ya ocurrió el pasado mes de abril durante el ataque terrorista en la Universidad de Garissa, en Kenia, en el que murieron 147 personas.
Otros rehenes, entre los que había varios trabajadores de la ONU y de Turkish Airlines, lograron escapar mientras que el Ejército liberó a cerca de 30 personas. A su salida, varios de ellos confesoran que los terroristas llevan cinturones explosivos, irrumpieron al grito de «Alá es grande», hablan en inglés y que la situación en el interior del hotel es «horrible» y «lleno de cadáveres».
Durante la toma de rehenes los yihadistas habrían dividido al grupo en dos: uno situado en la séptima planta -donde los terroristas se han atrincherado- y otro en el sótano. «Iban de piso por piso, de habitación en habitación. Ahora han llegado al séptimo piso», ha relatado un miembro del Ejército a ‘Reuters’.
