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El Rey alaba la capacidad de Coppola para reinterpretar las pasiones humanas

El Rey alaba la capacidad de Coppola para reinterpretar las pasiones humanas

Coppola lamenta la mercantilización de un arte aún incipiente como el cine

El Rey ha alabado hoy el talento «genial e inconfundible» del cineasta estadounidense Francis Ford Coppola, Premio Princesa de las Artes 2015, y su capacidad para «reinterpretar y renovar, cada vez con más sabiduría y eficacia, las muestras de las pasiones humanas».

En su discurso durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2015, don Felipe ha puesto en valor la «vasta y magnífica producción cinematográfica» de Coppola, de la que ha mencionado títulos tan reconocidos como «El Padrino» o «Apocalyse Now».

 «La corrupción, el poder, la envidia, la crueldad, la hipocresía, el miedo, la cobardía, pero también el amor, la amistad, la ternura o la lealtad, se transforman ante los ojos del espectador en delicados y complejísimos tapices -a menudo más grandes que la vida- que no solo impactan estéticamente, sino que también son capaces de purificar las emociones», ha expuesto el monarca.
Coppola lamenta la mercantilización del cine

El director y productor de cine Francis Ford Coppola, Premio Princesa de Asturias de las Artes 2015, se ha mostrado este viernes crítico hacia el cine que se hace hoy día, que está «atado por el mercantilismo» y «controlado y neutralizado en el nombre de los beneficios exentos de riesgo».

En el discurso que ha pronunciado en el Teatro Campoamor de Oviedo ante los 1.600 invitados a la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, en la que ha recibido de manos del rey Felipe VI el galardón de las Artes, Coppola ha señalado el de hoy como uno de los hitos de su carrera, junto a la Concha de Oro del Festival de San Sebastián en 1967, «y siempre en España».

En esa etapa, ha recordado, ya quería explorar las posibilidades del cine, «esa forma absolutamente mágica de literatura», a partir de las influencias del cine de Hollywood, «la forma de entretenimiento más influyente del mundo», a cargo de directores como William Wyler, Alfred Hitchcock, Billy Wilder o King Vidor.

Su segunda inspiración, ha subrayado, vino del «apasionante» cine de autor que hacían autores europeos y japoneses como Ingmar Bergman, Akira Kurosawa, Federico Fellini o Luis Buñuel, «iluminando la vida contemporánea con autoría y arte y ampliando fronteras».

«Esta mezcla de los dos extremos de la propuesta de cine inspiró a toda mi generación e intentamos hacer las dos cosas. ¿Puede el arte también servir como entretenimiento, según la definición de estas dos corrientes? Nosotros sentíamos que sí, sin duda. Esto siempre ha sido el objetivo», ha subrayado.

Cuando nació el drama hace miles de años, los espectadores ya se sentían «emocionados e iluminados» mientras contemplaban la evolución de las ideas y las formas y ahora el cine, con poco más de cien años de historia, sigue cambiando y evolucionando en direcciones «que aún no se han revelado del todo».

Para el autor de «El Padrino», toda arte interpretativa es una creación y un subproducto de la tecnología que ofrece ahora nuevas posibilidades que es necesario explorar y experimentar en las nuevas fronteras de la era de la información y cuyos resultados serán diferentes en el futuro a los de esta época sin dejar de ser una extensión de la literatura cinematográfica.

«Ésta es la emoción verdadera de la especie humana; que cada generación de niños pueda correr más rápidamente, saltar más alto, tocar instrumentos musicales con una excelencia técnica asombrosa y soñar con expresiones cinematográficas nuevas que ni siquiera podemos sospechar», ha apuntado el director de «Apocalypse now».

Pese al entusiasmo que ha experimentado en Asturias al acudir a recoger el galardón sobre la posibilidad de que un director pueda usar el cine para resolver los problemas del mundo, algo que también ocurre en la Italia de la que procede su familia, Coppola ha lamentado que «lamentablemente» no ostenta tal poder.

Así, ha preferido presentarse en la ceremonia no tanto como Don Quijote sino como Sancho Panza al desear sólo «no estar continuamente manteado y azotado» sino simplemente cuidar de su jumento «y quizá tener una buena comida» y, pese al pragmatismo que caracteriza al escudero, ha concluido citándolo al decir: «Cuando viene el bien, mételo en tu casa».

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