
Así contrarrestan los efectos nocivos de una dieta alta en grasas animales
Así contrarrestan los efectos nocivos de una dieta alta en grasas animales
Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de California en Berkeley (EE UU), ha analizado el genoma de 191 groenlandeses y ha llegado a la conclusión de que los inuit y sus ancestros siberianos tienen mutaciones especiales en los genes relacionados con el metabolismo de la grasa.
Estas mutaciones les ayudan a contrarrestar en parte los efectos de una dieta alta en grasa de animales marinos, principalmente de focas y ballenas que a su vez comen pescado con altos niveles de ácidos grasos omega 3 poliinsaturados.
“Los inuit poseen adaptaciones genéticas únicas que no se pueden extrapolar a otras poblaciones. Puede que para ellos sea beneficioso ingerir tal cantidad de ácidos grasos omega 3, pero eso no quiere decir que lo sea para el resto”, explica Rasmus Nielsen, profesor de Biología Integrativa en la universidad estadounidense y autor del estudio que publica Science.
La investigación revela que las mutaciones genéticas encontradas en cerca del 100% de los inuit solo se encuentran en un 2% de los europeos y en un 15% de la etnia han en China, que sintetizan los ácidos grasos omega 3 poliinsaturados de forma diferente a los groenlandeses.
Entre otras cosas, las mutaciones de los inuit les han permitido disminuir sus niveles del conocido como colesterol malo, lo que explicaría por qué presentan una menor predisposición a sufrir enfermedades cardiovasculares.
Para Matteo Fumagalli, investigador en la University College en Londres (Reino Unido) y primer autor del estudio, estas mutaciones parecen tener al menos 20.000 años de antigüedad y pueden haber ayudado a muchos grupos humanos a adaptarse a dietas altas en carne y grasa.
Nielsen resalta que esta es la primera evidencia de que las poblaciones humanas están adaptadas a dietas particulares. Además, difieren en su respuesta fisiológica a una determinada alimentación. Según los científicos, el estudio del genoma humano podría dictar también la dieta a seguir, al igual que ya establece tratamientos médicos especializados.
Nielsen resalta que esta es la primera evidencia de que las poblaciones humanas están adaptadas a dietas particulares. Además, difieren en su respuesta fisiológica a una determinada alimentación. Según los científicos, el estudio del genoma humano podría dictar también la dieta a seguir, al igual que ya establece tratamientos médicos especializados.
