Últimas noticias

CARTA: El gobierno del cambio

 

Las encuestas publicadas indican la imposibilidad de la derecha para formar gobierno y más de 26 escaños para la izquierda, el nacionalismo vasco y las fuerzas progresistas tras elecciones del 24 de mayo. Si las previsiones se confirman se tendría que estar trabajando para sentar las bases de un Gobierno de coalición de izquierdas y progresista, pero todo hacer pensar que no se están dando los pasos necesarios. Pasado el ruido de la campaña, el abuso de las promesas y las hipérboles en los discursos, habrá que ponerse manos a la obra.

Deberíamos conocer como, con quien y para qué quieren pactar los diferentes partidos y si cuentan con suficiente autonomía para tomar las decisiones en y para Navarra. Es un derecho de la ciudadanía conocer qué vamos a hacer y una muestra de respeto democrático con ella. El Gobierno del Cambio debe iniciarse con buen pie.

La historia reciente muestra cuantas dificultades tendremos que superar para que, más allá de lo que diga la aritmética, este objetivo sea posible y no genere una nueva frustración para cuantos anhelamos un Gobierno de “cambio”. Algunas de estos problemas no resueltos han vuelto a aparecer en la campaña electoral cuando, por ejemplo, se determinan a priori exclusiones de posibles socios que, llegado el momento, pueden ser necesarios e imprescindibles.

Habrá superar las resistencias sectarias tan comunes en nuestra tierra y proponer una acción  y programa de gobierno para transitar hacia una sociedad más integrada e integradora. Un plan para darle vuelta a  los principales problemas de Navarra, los que se han generado en la crisis y los que ya existían antes: corregir las enormes desigualdades sociales, la reducción y pérdida de derechos, combatir la pobreza y la exclusión social, procurar que la política, desde la ética, busque siempre el bien común.

Tendrá que tener como objetivo permanente el rechazo de la injusticia, la solidaridad, el compromiso con la libertad, la tolerancia y la igualdad entre los seres humanos, la defensa y el bienestar para la mayoría social y de las personas más desfavorecidas, la defensa radical de los derechos humanos, de la naturaleza, de un consumo responsable.

El Gobierno del Cambio necesitará un liderazgo compartido, sin tentaciones caudillistas. El cambio ha de ser un proceso riguroso, solvente, eficaz y eficiente que pueda tener continuidad después de los primeros cuatro años. Un gobierno de coalición que no genere departamentos estancos con el reparto de consejerías, que debe funcionar como un todo aunque se produzcan tensiones, que se producirán, que tenga bien establecido el método para resolver sus conflictos, que traslade un proyecto e ilusión compartida a la ciudadanía y que esta lo sostenga.

El Gobierno del Cambio debe abrirse a la participación ciudadana, estimularla, favorecerla con una legislación avanzada y rigurosa. Debe actuar con total transparencia, con un férreo código ético, con rigor  en el gasto para evitar los despilfarros económicos que hemos padecido los últimos años hipotecando el futuro de Navarra.

El Gobierno del Cambio  no  puede tener una posición ambigua en cuanto a las vulneraciones de derechos que se han producido en nuestra tierra. El gobierno a construir, tiene que condenar sin ambages la violencia de ETA, exigir su disolución y toda vulneración de derechos humanos cometida por el Estado. Debe aplicar sin regates ni mezquindades la Ley de Víctimas del Terrorismo, la Ley de Otras Víctimas y la Ley de Memoria Histórica. Derechos humanos, verdad, justicia y reparación para todas las víctimas, son la base de la reconciliación social y política.

El Gobierno del Cambio debe promover los servicios públicos, asumir su gestión y poner en valor las capacidades de quienes trabajan en la Función Pública, tan frecuentemente denostados por la propaganda mediática con la pretensión de que la mayoría ciudadana se resigne a las privatizaciones. Apostar por lo público no es incompatible, todo lo contrario, con los criterios de eficacia y eficiencia, imprescindibles todos ellos para un mejor servicio a la ciudadanía.

El Gobierno del Cambio tendrá que estimular el prestigio social de  la Enseñanza Pública, dotarla de más y mejores recursos para que sea el principal soporte de la educación y un elemento fundamental para que las desigualdades  sociales no se reproduzcan y/o aumenten. La Sanidad Pública, Gratuita y Universal tiene que encontrar en ese gobierno un baluarte para su función en la salud, la investigación y la formación de profesionales. Las personas dependientes, un aliado para que la dotación de recursos, la gratuidad, la equidad y la diligencia les ayuden a soportar mejor su situación.

El Gobierno del Cambio tendrá que lograr un acuerdo social y político en torno al Euskera. Desarrollar la nueva Ley va a permitir acabar con la principal discriminación existente y lograr que en toda Navarra las familias puedan elegir libremente el modelo educativo público que deseen. Habrá de promover los debates necesarios para mejorar otros aspectos, pero sin tentaciones impositivas, de manera que nuestros dos idiomas se desarrollen en libertad como corresponde en una sociedad avanzada, democrática y bilingüe.

El Gobierno del Cambio ha de establecer planes para el empleo, la calidad del mismo, la industralización innovadora y sostenible basada en nuevos modelos productivos; la promoción de una banca pública que atienda la financiación de los proyectos que se acometan y de los que hoy funcionan con esos criterios. Un plan de vivienda de alquiler social, en colaboración con los Ayuntamientos, que permita el acceso a quienes la necesiten.  Habrá de acometer un profundo análisis de la leyes tributarias, de manera especial en lo que se refiere en el gasto en subvenciones y bonificaciones, que de pie a una reforma impositiva que dote de más recursos a la Hacienda para financiar los proyectos públicos y establezca el criterio de equidad: que pague más quien más tiene.

El Gobierno del Cambio para llevar adelante sus proyectos necesitará de una mayoría parlamentaria sostenida y sostenible. Pero también necesitará que sus proyectos sean entendidos y apoyados por la mayoría social. Resultará imprescindible la colaboración de los sindicatos y de los movimientos sociales, lo que exigirá un nuevo modelo de relaciones de estos organismos con el Gobierno. La confrontación y la colaboración se harán patentes y a la vez, necesarias y estimulantes para las partes, pero si se mantiene el actual grado de confrontación inter-sindical, si no se acepta la diversidad, pluralidad y representatividad la tarea del Gobierno resultará más complicada.

Es el tiempo de la Política, con mayusculas, tiempo de combinar la audacia y la prudencia, el realismo y la imaginación, pero sobre todo tiene que ser tiempo para el acuerdo por el cambio. ¿En esas estamos?.

 

Javier Zubiri, miembro de Batzarre

Otras noticias publicadas

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies